
Un tráiler cargado de paquetería fue embestido por un tren en un cruce a nivel en Camargo, Chihuahua, y el incidente derivó en un acto de rapiña sobre la mercancía dispersa, según reportó Impacto Noticias. El choque entre el vehículo de carga y la locomotora en un cruce ferroviario sin las protecciones adecuadas vuelve a poner en evidencia uno de los puntos ciegos de la seguridad vial en México: los cruces a nivel donde las vías del ferrocarril se intersectan con caminos y carreteras sin barreras automáticas ni señalización suficiente para advertir a los conductores de carga pesada.
El fenómeno de la rapiña, documentado ya en la carretera a Matehuala, en el Puente de Oceanía de la Ciudad de México y ahora en Camargo, confirma que el saqueo oportunista de mercancía tras un accidente de transporte de carga es un patrón nacional que no distingue entre zonas urbanas, carreteras rurales o cruces ferroviarios. La velocidad con la que se organiza el saqueo —frecuentemente antes de que lleguen los servicios de auxilio o las autoridades— sigue siendo uno de los desafíos más difíciles de resolver para la seguridad logística del país.
Los cruces ferroviarios a nivel son una fuente de riesgo que el sector del autotransporte ha señalado en múltiples ocasiones: a diferencia de los pasos a desnivel, que separan físicamente el tráfico vehicular del ferroviario, los cruces a nivel dependen de la señalización, las barreras automáticas y la disciplina de los conductores para evitar accidentes. En zonas rurales y semiurbanas como Camargo, la inversión en infraestructura de seguridad en estos cruces suele ser menor que en las grandes ciudades, elevando el riesgo de incidentes de esta naturaleza.
Para las empresas de paquetería y logística que operan en el norte del país, el caso de Camargo añade un riesgo operativo adicional a la lista ya conocida: choques en carretera, robos con violencia, rapiña y ahora accidentes en cruces ferroviarios. La gestión de riesgo de las flotas de reparto debe considerar cada vez más variables que antes se consideraban remotas, pero que la estadística reciente confirma como recurrentes.


