
Maersk planea invertir 9 mil millones de dólares en la construcción de 42 nuevos portacontenedores, en la mayor apuesta de renovación de flota que la naviera danesa ha ejecutado en años, según reportó Data Portuaria. La decisión llega semanas después de que MasContainer alertara sobre la posibilidad de que Maersk cayera al cuarto lugar mundial ante el avance de CMA CGM y COSCO: si la naviera estaba perdiendo posiciones en el ranking de capacidad por no pedir suficientes buques nuevos, la orden de 42 portacontenedores es la respuesta más contundente posible a ese diagnóstico.
Los 9 mil millones de dólares en nuevos portacontenedores representan una señal de confianza de Maersk en la demanda de largo plazo del transporte marítimo, en un momento donde el mercado tiene múltiples señales contradictorias. Por un lado, la congestión de 2.5 millones de TEU en Asia y la peak season activa confirman que la demanda a corto plazo es robusta. Por el otro, la incertidumbre geopolítica en Ormuz, los aranceles de Trump que reconfiguran los flujos de comercio y la eventual resolución del conflicto en el Estrecho pueden moderar la demanda en el mediano plazo. Que Maersk haga una apuesta de 9 mil millones sugiere que su análisis interno del largo plazo es positivo.
Para los importadores mexicanos que utilizan los servicios de Maersk en el corredor transpacífico, la orden de 42 nuevos portacontenedores tiene implicaciones que se materializarán en un horizonte de dos a tres años, que es el tiempo que tarda en construirse y entregarse un buque de gran capacidad. Cuando esos buques entren en operación, la capacidad disponible en las rutas que sirven a México puede aumentar de manera significativa, con efectos potencialmente moderadores sobre los fletes que hoy están en niveles históricamente elevados.
La inversión de Maersk también tiene una dimensión tecnológica que el sector logístico mexicano debe seguir. Los nuevos portacontenedores que la naviera ordenará incorporarán las tecnologías de propulsión más eficientes disponibles, incluyendo motores duales capaces de operar con metanol verde y potencialmente sistemas de propulsión eólica asistida cuyas pruebas Maersk anunció para 2027. Los buques que lleguen a Manzanillo y Lázaro Cárdenas dentro de tres años serán significativamente más eficientes en combustible que los que hoy hacen esas escalas.



