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Recuperan torton robado en Puebla, pero aparece desmantelado en corralón; dueño acusa retrasos de la FGE

El propietario señala que su unidad Kenworth fue saqueada mientras permanecía bajo resguardo en un depósito vehicular de San Martín Texmelucan; estima daños por 400 mil pesos.

Un transportista de Puebla denunció que su camión torton Kenworth, robado en 2024 y posteriormente recuperado por la Policía Estatal, fue presuntamente desmantelado mientras se encontraba bajo resguardo en un corralón de San Martín Texmelucan.

De acuerdo con lo publicado por El Sol de Puebla, el propietario acusa que la Fiscalía General del Estado mantiene prácticamente “congelada” la denuncia presentada contra la empresa de grúas y depósito vehicular, pese a que la unidad habría sido saqueada dentro del lugar donde debía estar protegida.

El caso exhibe una falla crítica en la cadena de custodia de vehículos recuperados. Para cualquier transportista, recuperar una unidad robada debería ser el inicio de la solución, no el arranque de otro viacrucis operativo, legal y financiero.

Según el afectado, el camión fue robado con mercancía y, tras ser localizado por autoridades estatales, fue enviado al corralón. Sin embargo, al revisar la unidad, detectó que ya no contaba con llantas, rines y otras autopartes, lo que habría generado pérdidas estimadas en alrededor de 400 mil pesos.

Además del daño patrimonial, el dueño del torton también señaló que se le habrían solicitado 85 mil pesos por concepto de arrastre y resguardo. Es decir, el vehículo no sólo habría sido saqueado mientras estaba detenido, sino que además el propietario enfrentaría un cobro elevado para poder recuperarlo. Bonito negocio: te roban, te recuperan la unidad incompleta y todavía te pasan la factura.

El caso prende focos rojos para el autotransporte de carga, especialmente en zonas como Puebla, donde el robo a transportistas sigue siendo una de las principales preocupaciones del sector. La seguridad carretera no termina cuando una unidad es recuperada; también debe garantizarse que el vehículo permanezca íntegro durante su traslado, resguardo, investigación y liberación.

Para las empresas transportistas, un camión detenido representa pérdida de ingresos, incumplimiento de entregas, costos legales, gastos de reparación, deducibles, tiempos muertos y afectaciones con clientes. Si a eso se suma el robo de autopartes dentro de un corralón, el impacto se multiplica.

La denuncia también abre una discusión incómoda, pero necesaria: ¿quién responde cuando una unidad recuperada por las autoridades termina dañada o incompleta bajo custodia de terceros? En teoría, los depósitos vehiculares deben garantizar resguardo. En la práctica, muchos transportistas señalan opacidad, cobros elevados y falta de trazabilidad.

El propietario del Kenworth exige que la investigación avance y que se determine la responsabilidad de la empresa encargada del depósito. Mientras tanto, el caso se suma a una larga lista de historias donde el transportista termina pagando los platos rotos de un sistema que debería protegerlo.

Para el sector, el mensaje es claro: urge mayor control sobre corralones, grúas y depósitos vehiculares, además de protocolos transparentes de inventario, evidencia fotográfica, cadena de custodia y responsabilidades claras. Porque recuperar un camión para entregarlo desvalijado no es recuperación: es revictimización con sello burocrático.

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