
El contraste entre una estrategia estatal que sí muestra resultados y un asalto que le ocurrió al presidente nacional de Canacar ilustra por qué la seguridad del autotransporte sigue siendo un mapa desigual, no un problema resuelto.
Dos noticias que en cualquier otro sector parecerían contradictorias conviven, en realidad, dentro de la misma fotografía del autotransporte de carga mexicano en 2026. Por un lado, Nuevo León reportó una de las cifras más bajas de robo a unidades de carga en su historia reciente, resultado que autoridades estatales y cámaras del sector han atribuido a una estrategia de coordinación entre policía estatal, Guardia Nacional y empresas de transporte que lleva más de dos años implementándose. Por otro lado, apenas unas semanas antes de que se difundiera ese dato, el propio presidente nacional de la Canacar, Gerardo Bortoni, reportó el robo de un tractocamión de su empresa en las inmediaciones de Guadalajara, Jalisco. Ambos hechos, leídos juntos, no se cancelan: describen un país donde la seguridad del autotransporte depende cada vez más de qué estado, qué corredor y qué tramo específico recorre una unidad, y donde ni siquiera la posición de liderazgo dentro del sector protege de ser víctima del mismo problema que se busca combatir.
Lo que Nuevo León hizo distinto
La cifra de Nuevo León —alrededor de 48 casos de robo a unidades de carga en lo que va de 2026, frente a un promedio histórico que rondaba los 900 casos anuales en años previos según cifras citadas por autoridades estatales y organizaciones del sector— no surgió de manera espontánea. El estado ha sido señalado repetidamente como caso de referencia por implementar un esquema de coordinación que combina patrullaje dirigido por inteligencia de datos, identificación de los tramos carreteros con mayor incidencia histórica, comunicación directa entre empresas de transporte y autoridades a través de grupos de respuesta rápida, y —de manera más reciente— la incorporación de tecnología de geolocalización compartida entre flotas privadas y corporaciones policiacas para reducir el tiempo de respuesta ante un reporte de robo o asalto. El resultado, si las cifras se sostienen hacia el cierre de 2026, representaría una de las caídas más pronunciadas de robo a transporte de carga documentadas en un estado mexicano en los últimos años.
El caso que sacudió al propio sector
El 17 de septiembre de 2026, Gerardo Bortoni, presidente nacional de la Cámara Nacional del Autotransporte de Carga (Canacar), reportó públicamente el robo de una unidad de su propia empresa transportista en la zona metropolitana de Guadalajara. El hecho generó cobertura amplia precisamente por la ironía que representa: el vocero nacional del gremio que exige mayor seguridad a las autoridades federales y estatales se convirtió, él mismo, en estadística del problema que representa. Bortoni utilizó el incidente en declaraciones posteriores no para pedir un trato especial, sino para subrayar un punto que Canacar ha repetido durante meses: si un transportista con la visibilidad, los recursos y los contactos institucionales de un presidente de cámara nacional no está exento de un robo de este tipo, la situación para transportistas pequeños y medianos —sin flotillas de seguridad privada ni acceso directo a mandos policiacos— es, casi por definición, más vulnerable.
Un mapa de seguridad cada vez más desigual
El contraste entre Nuevo León y Jalisco no es casualidad ni anécdota aislada: refleja un patrón que Canacar y otras organizaciones del sector han documentado de manera consistente durante 2026, en el que la incidencia de robo a transporte de carga varía de forma dramática entre estados, e incluso entre corredores dentro del mismo estado, dependiendo de factores que van desde la coordinación entre corporaciones de seguridad hasta la presencia de grupos delictivos organizados que operan específicamente sobre rutas de carga. Estados como Puebla, Estado de México y Guanajuato han aparecido de manera recurrente en los reportes de mayor incidencia, mientras que Nuevo León, junto con Querétaro y algunas zonas de Aguascalientes, ha mostrado mejoras sostenidas que el propio sector atribuye a estrategias replicables, no a condiciones excepcionales imposibles de exportar a otras entidades.
Lo que el sector pide replicar
El mensaje que Canacar ha llevado a foros con autoridades federales tras ambos episodios —la caída de Nuevo León y el robo a Bortoni— es consistente: la seguridad del autotransporte no requiere necesariamente más recursos nuevos, sino la réplica sistemática de esquemas de coordinación que ya han demostrado funcionar en al menos un estado. La cámara ha insistido en que un modelo nacional de coordinación entre transportistas, policías estatales y Guardia Nacional, basado en el intercambio de datos de geolocalización y en corredores prioritarios identificados por incidencia histórica, podría replicar en otros estados los resultados que Nuevo León ha mostrado, sin depender de que cada entidad reinvente el esquema desde cero. La resistencia, según fuentes del sector consultadas para reportajes previos de esta serie, no es técnica sino de voluntad política y de continuidad presupuestal entre administraciones estatales.
Una cifra que el sector seguirá vigilando
Tanto la mejora de Nuevo León como el episodio de Bortoni ocurren en un año en que el robo a transporte de carga ha estado bajo escrutinio público más intenso que en administraciones anteriores, en buena medida porque las propias cámaras del sector han optado por hacer públicos casos específicos —incluyendo los que afectan a sus propios dirigentes— en lugar de tratarlos como información reservada. Esa transparencia, aunque incómoda en el corto plazo para quienes la protagonizan, es también la que permite que cifras como las de Nuevo León se puedan verificar y, eventualmente, replicar. El reto para el resto de 2026 y hacia 2027 será si el resto de los estados con mayor incidencia logran adoptar un esquema similar antes de que termine el sexenio actual, o si la seguridad del autotransporte seguirá dependiendo de qué tan buena sea la coordinación local en cada entidad que un camión atraviesa.
Fuente: declaraciones de autoridades de Nuevo León y Canacar, 2026. La cifra de “promedio histórico” corresponde a años previos citados por fuentes del sector; no todas las entidades comparadas publican series históricas completas y homologadas.



