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Corrupción en medicina del transporte: una práctica que fomenta la mala salud de los operadores en México

Samuel tiene 51 años de edad, es hipertenso y experimentó algunos padecimientos respiratorios años atrás. Desde hace más de dos décadas es transportista de carga y su labor le ha permitido conducir por prácticamente todas las carreteras del país.

Durante la pandemia debió cuidarse aún más para no contraer un virus que pudiera poner en peligro su vida. Cuando se le cuestiona sobre su salud, su rictus demuestra un dejo de preocupación.

“Pues ahí la llevo, sé que me arriesgo al ir a tantos lugares y pasar tanto tiempo fuera de casa, pero es lo que hay, si uno no trabaja ¿cómo mantiene a la familia?”, señala.

Operadores resienten las malas condiciones laborales

Recientes investigaciones en sector salud revelaron que, al no contar con protección social, los trabajadores del volante se encuentran en situaciones de gran exigencia física y mental con prevalencia en trastornos respiratorios y neuropsiquiátricos, hipertensión arterial y diabetes.

De acuerdo con especialistas de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM), los fallecimientos entre los conductores del autotransporte de carga contribuyen sustancialmente al total nacional de muertes laborales (14.5%).

“Este pensamiento anacrónico de que no es un trabajo formal, provoca que a esta ocupación no se le otorgue la importancia debida”, indica Luis David Berrones Sanz, investigador del Colegio de Ciencia y Tecnología de la UACM.

En ese sentido, la salud de los operadores de carga se deteriora día a día debido a aspectos como posturas prolongadas en la misma posición y exposición a vibraciones del vehículo, fatiga física y mental, manipulación en cargas y descargas, inhalación de gases tóxicos, estrés y exposición al ruido.

Según el Instituto Mexicano del Seguro Social, en México se reportan cada año más de mil conductores de camiones con enfermedades causantes de dictámenes de incapacidad para trabajar y más de cien mil choques en vehículos destinados al transporte de carga.

Samuel asegura que ha “tenido suerte”, de que sus padecimientos no hayan sido detectados en los exámenes médicos que todo operador de carga federal debe pasar; lo cual le ha permitido seguir laborando sin contratiempos.

Corrupción en medicina del transporte, una práctica añeja

La Secretaría de Infraestructura Comunicaciones y Transportes es una de las áreas que cubre el renglón de medicina en el transporte. La propia dependencia, en voz de su subsecretario Rogelio Jiménez Pons, asegura que varios de estos procesos están inmersos en la corruptela.

“Hoy en día las prácticas tradicionales como medicina en el transporte y capacitación están opacadas por grandes procesos de corrupción”, señaló Jiménez Pons al participar en el evento “Rumbo a la implementación de la Ley General de Movilidad y Seguridad Vial”, organizado por la SEGOB.

El subsecretario resaltó que choferes y hombres camión presentan condiciones de salud muy preocupantes, muchos hipertensos y diabéticos, y ante la necesidad de desempeñar su trabajo a veces consiguen documentos apócrifos que les permite conducir enfermos o en condiciones de estrés.

“Es aquí donde las reglamentaciones y la aplicación de métodos digitales nos pueden ayudar a tener un mayor control y, sobre todo, preservar la seguridad en nuestras carreteras”, indicó.

En palabras de Jiménez Pons, se necesitan generar mejores condiciones con la implementación de la tecnología, vía la digitalización, que permita tener mejor control en las carreteras, puertos y aeropuertos.

“La digitalización va a ser el principal instrumento de control para todo lo que es corrupción en ciertos niveles”, finalizó.

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