
Estado de México y Puebla concentran hasta 32% de los robos de carga del país. Siete de cada diez asaltos usan dispositivos “jammer” para inhibir el rastreo satelital. Transporte.mx reconstruye el mapa, los horarios y las mercancías preferidas de un delito que ya cuesta más de 7,000 millones de pesos al año.
David Estévez Gamboa, presidente nacional de la Asociación Nacional de Transportistas (ANTAC), lo resumió con una cifra que por sí sola explica la magnitud del problema: en México ocurre un robo al transporte de carga cada 50 minutos. Solo en los primeros dos meses de 2026, la organización documentó más de 200 asaltos, concentrados principalmente en el corredor México-Puebla-Veracruz, una de las rutas comerciales más transitadas del país.
Las cifras oficiales, sin embargo, cuentan una historia con matices. La Asociación Nacional de Transporte Privado (ANTP) reportó que el robo al autotransporte registró una disminución de 16.7% en enero de 2026, con 777 reportes frente a los 933 casos del mismo mes de 2025. Leonardo Gómez, presidente ejecutivo de la ANTP, explicó que la brecha entre esta cifra y las alertas de otras organizaciones del sector puede deberse a factores como la falta de denuncias, la reclasificación de delitos y la frustración de intentos de robo que no llegan a consumarse. La conclusión que comparten prácticamente todas las cámaras del sector es la misma: aunque el número absoluto de incidentes pueda estar bajando, la percepción de inseguridad entre empresas y clientes se mantiene elevada, y la violencia con la que ocurren los robos ha aumentado.
La geografía del delito: dos estados concentran uno de cada tres robos
El primer trimestre de 2026 dejó un mapa de riesgo muy definido. De acuerdo con el reporte trimestral de la firma especializada Overhaul, 82% de los robos de carga en el país se concentraron en apenas diez estados, con el Estado de México (19%) y Puebla (13%) representando por sí solos 32% del total nacional. La Asociación Nacional de Transportistas ofrece una lectura aún más concentrada: solo Puebla, dijo su presidente David Estévez, acumula hasta 52% de los robos carreteros del país, con puntos críticos específicos en Esperanza, San Martín Texmelucan, Amozoc y las Cumbres de Maltrata.
Fuente: Transporte.mx con datos de N+, Overhaul y DUFREI (análisis de incidencias 2025-2026).
Otras fuentes especializadas, como el análisis de la firma DICEX, matizan la distribución exacta pero confirman el mismo núcleo geográfico: Estado de México concentra entre 27% y 28% de los robos, con puntos críticos en Cuautitlán, Tepotzotlán y el Circuito Exterior Mexiquense; Puebla se mantiene entre 19% y 21%, seguido por Guanajuato con 8% y Veracruz con 7%, este último afectado particularmente por las rutas que conectan hacia el puerto y el sureste del país.
La sofisticación tecnológica de la delincuencia
A esa táctica se suman el uso de vehículos “sándwich” para bloquear e interceptar camiones en movimiento, y la suplantación de identidad de autoridades para forzar detenciones, de acuerdo con el análisis de la firma DUFREI. El modus operandi dominante es el asalto armado en ruta mientras el camión está en movimiento, presente en 74% de los casos según DICEX. Le siguen el desenganche de remolque, donde los delincuentes se llevan únicamente la caja del tráiler, y la complicidad interna, en la que información filtrada desde dentro de la propia empresa facilita el robo. Entre el 80% y 82% de los atracos se cometen con violencia, de acuerdo con la Asociación Mexicana de Empresas de Seguridad Privada e Industria Satelital (AMESIS).
Cuándo y qué roban: el patrón horario y de producto
El delito tiene una lógica operativa muy definida. Según el reporte de Overhaul, 83% de los robos ocurre durante días hábiles, con la noche como el periodo de mayor riesgo. Revista TyT, con datos de la SICT, precisa que 72% de los delitos contra el autotransporte federal ocurre entre martes y viernes, con los martes concentrando 20% de los reportes totales. Otras fuentes ubican los picos horarios entre las 19:00 y las 00:00, así como entre las 4:00 y las 6:00 de la mañana, ventanas donde coincide el menor flujo vehicular con la mayor actividad de traslado de mercancías de alta rotación.
En cuanto al tipo de mercancía, los alimentos y bebidas lideran las estadísticas con 29% de los casos, y dentro de ese rubro la cerveza es el objetivo principal, con 77% de los robos de bebidas alcohólicas, por su alta demanda y facilidad de colocación en el mercado informal. Le siguen los materiales de construcción e insumos industriales con 12%, la mercancía miscelánea —electrónicos, línea blanca, cigarrillos— con 11%, y las autopartes con entre 5% y 7%, estas últimas destinadas principalmente a talleres informales.
El costo económico: más de 7,000 millones de pesos al año
El impacto económico documentado por distintas fuentes del sector coincide en el orden de magnitud: las pérdidas directas por robo de carga superan los 7,000 millones de pesos anuales en mercancía, sin contar los casos no denunciados ni las pérdidas indirectas derivadas de retrasos, interrupciones de suministro y daño reputacional frente a clientes. Los tractocamiones son el tipo de vehículo más afectado, representando 53% de las unidades atacadas, seguidos por camiones rígidos y camionetas pick-up.
El costo que no se ve: primas de seguro y déficit de operadores
La inseguridad carretera no se queda en la pérdida directa de mercancía. Como ha documentado Canacar en distintos foros regionales, el incremento en pólizas de seguro derivado de la violencia en carreteras ha llegado a representar alzas de hasta 34% anuales para algunas empresas transportistas, muy por encima de la inflación general. El fenómeno también alimenta el déficit de operadores que enfrenta el sector: el riesgo constante de sufrir asaltos o agresiones ha llevado a numerosos choferes a abandonar el oficio, agravando una escasez que ya supera los 90 mil conductores a nivel nacional.
La respuesta: tecnología, coordinación y fiscalías especializadas
Frente a este panorama, el sector transportista ha planteado al gobierno federal un paquete de exigencias que se repite en prácticamente todos los foros del ramo: reforzar la vigilancia permanente en autopistas, mejorar la coordinación entre autoridades federales y estatales, garantizar una respuesta inmediata ante emergencias, crear fiscalías especializadas en robo al autotransporte y ampliar la protección efectiva para operadores y empresas. En paralelo, las propias empresas han comenzado a adoptar telemetría avanzada, geocercas inteligentes, botones de pánico y tecnología anti-jammer capaz de activar protocolos de frenado o bloqueo remoto ante interferencias, según documenta la firma GPScontrol.
La tendencia estacional también ofrece una ventana de previsión: los picos de robo suelen coincidir con junio y noviembre, meses de mayor movimiento de mercancías por temporada vacacional y comercial. Para el sector, anticipar esos ciclos con inteligencia de datos y coordinación con autoridades se ha vuelto tan importante como la inversión en tecnología de rastreo, en un entorno donde la delincuencia demuestra capacidad de adaptación constante ante cada nuevo operativo federal.




Realmente lamentable, que conociéndose la situación, el gobierno federal no haga absolutamente nada ¡