
La presión entre los transportistas de Veracruz vuelve a subir de tono. Integrantes de la Alianza Mexicana de Organización de Transportistas (AMOTAC) advirtieron que podrían realizar nuevas movilizaciones ante la persistencia de asaltos en carretera, presuntos abusos de empresas de grúas y señalamientos sobre irregularidades durante algunos operativos.
De acuerdo con representantes de la organización, uno de los principales focos rojos continúa siendo la inseguridad carretera, particularmente en corredores estratégicos del estado. Tan sólo durante agosto, transportistas afiliados reportan más de 150 asaltos en territorio veracruzano, aunque estiman que el número real podría ser mayor debido a que muchos operadores prefieren no presentar denuncias.
El problema, señalan, no termina con el robo. Después de un asalto, las empresas deben enfrentar pérdidas por mercancía, daños a las unidades, tiempos muertos, gastos administrativos y largos procesos para recuperar vehículos o cargas aseguradas.
A esta problemática se suma la inconformidad por los costos y procedimientos relacionados con algunas empresas de arrastre y salvamento. Los transportistas han insistido en revisar tarifas, procesos de liberación de unidades y la actuación de prestadores de servicios que intervienen después de accidentes o detenciones.
AMOTAC también ha recibido denuncias de operadores sobre presuntas irregularidades durante revisiones carreteras. Entre los señalamientos más delicados se encuentran acusaciones de supuesta colocación de sustancias ilegales dentro de algunas unidades, aunque la propia organización reconoce que la presencia y actuación de la Guardia Nacional ha contribuido a reducir este tipo de reportes.
Altas Montañas, corredor estratégico bajo presión
En caso de concretarse una movilización, la región de Altas Montañas sería uno de los puntos con mayor impacto para el autotransporte de carga.
La organización analiza concentraciones en zonas como San Cristóbal, Sumidero y Rancho Trejo, dentro del corredor Córdoba-Orizaba, una ruta fundamental para el movimiento de mercancías entre el centro y sureste del país.
Una eventual protesta en esta región podría generar afectaciones importantes para las cadenas de suministro que utilizan la autopista México–Veracruz, especialmente para operaciones provenientes del Puerto de Veracruz y aquellas que se dirigen hacia Puebla, Estado de México y el centro del país.
Por ahora no existe una fecha definitiva para el paro, pero el mensaje del gremio es claro: los transportistas quieren resultados frente a la inseguridad y reglas más transparentes para los servicios de grúas y los operativos carreteros.
Para el sector, el riesgo ya no solamente está en perder una carga durante un asalto. El problema es que después del delito comienza otra cadena de costos que termina golpeando directamente la rentabilidad de las empresas transportistas.



