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La mitad del autotransporte mexicano cerrará 2026 sin utilidades: anatomía de una crisis de rentabilidad

Diésel al alza, pólizas de seguro que suben hasta 34% en un año y un volumen de carga que no compensa el incremento de costos. Canacar advierte que alrededor de 50% de las empresas transportistas no logrará entregar utilidades este año. Transporte.mx desglosa la “pinza” económica que asfixia particularmente al hombre-camión.

Roberto Díaz Ruiz, presidente de Canacar en Aguascalientes, lo resumió sin matices ante medios locales: alrededor de 50% de las empresas dedicadas al autotransporte de carga podrían no entregar utilidades este año debido al incremento simultáneo en costos operativos, seguros y peajes. No es una advertencia aislada. De Tijuana a Veracruz, pasando por San Luis Potosí y Aguascalientes, los delegados regionales de la cámara describen el mismo fenómeno con el mismo vocabulario: una “pinza” que combina menos volumen de carga con costos operativos que no dejan de subir.

El diésel, el insumo que rompió el equilibrio

El detonante más reciente y mejor documentado es el precio del diésel. Gerardo Bortoni González, dirigente de Canacar, reportó que el combustible pasó de un promedio de 22.50 pesos a casi 29 pesos por litro, un incremento de hasta 18% que generó un sobrecosto inmediato sobre la viabilidad operativa de las empresas. El efecto en la estructura de costos es directo: el gasto en diésel pasó de representar entre 40% y 45% de los costos operativos totales a superar el 50%, es decir, más de la mitad de cada peso que gasta una empresa transportista se destina hoy únicamente a combustible.

La Asociación Mexicana de Agentes de Carga (Amacarga) calculó que, como consecuencia del conflicto entre Estados Unidos e Irán y su efecto en los precios de combustibles y pólizas de seguro, los costos operativos del sector aumentaron entre 25% y 30% en los meses recientes. Para el llamado “hombre-camión” —el transportista independiente sin economías de escala ni acceso a crédito preferencial— absorber ese incremento significa, literalmente, operar en números rojos o abandonar rutas.

Fuente: Transporte.mx con datos de Canacar y Amacarga (2025-2026).

Seguros: el otro componente que se disparó

Si el diésel es el insumo más visible, las pólizas de seguro son el componente que más ha crecido en términos porcentuales. Roberto Díaz Ruiz documentó que las pólizas de seguro de la empresa que representa subieron 34% este año, luego de un incremento de 18% el año anterior. La explicación no es actuarial sino delictiva: el nivel de inseguridad en carreteras mexicanas ha llevado a las aseguradoras a dejar de ajustar primas únicamente conforme a la inflación general, para incorporar en su lugar el riesgo real de operar en las carreteras del país.

El propio Canacar ha documentado el tamaño del problema de seguridad que alimenta esos incrementos: entre enero y mayo de 2026 se registraron 2,255 eventos delictivos contra el autotransporte, una disminución de 17% frente al mismo periodo de 2025, pero con una composición más violenta: 1,289 robos fueron con violencia, superando por primera vez a los robos sin violencia. Noventa y tres por ciento de esos robos se concentra en diez estados, principalmente Estado de México, Puebla, San Luis Potosí, Guanajuato y Michoacán.

Menos carga, mismos costos fijos

El segundo brazo de la “pinza” es la caída en el volumen de mercancía transportada. En Tijuana, el 86% de las empresas de autotransporte son micro y pequeñas unidades de negocio, y según el análisis de Israel Delgado, exdelegado regional de Canacar en esa ciudad, la combinación de menor volumen de carga y mayores costos operativos presiona directamente a este segmento, que constituye la gran mayoría del parque vehicular del país. Cuando hay menos carga disponible, el mercado la distribuye entre más transportistas compitiendo por ella, lo que empuja los precios de flete a la baja justo cuando los costos suben, una combinación doblemente adversa.

En Veracruz, Juan Antonio Treviño Flores, comisario de la delegación local de Canacar, confirmó el mismo patrón: el incremento en diésel, casetas de peaje y refacciones, sumado a la desaceleración en el movimiento de mercancías, redujo los márgenes de rentabilidad de las empresas, que enfrentan dificultades para trasladar esos incrementos a sus clientes sin perder competitividad frente a otros transportistas.

La resistencia de los clientes a pagar el ajuste

Uno de los hallazgos más relevantes de este reportaje es la brecha temporal entre el momento en que sube el costo y el momento en que ese costo se traslada al precio del flete. Fuentes del sector consultadas por El Siglo de Torreón explicaron que muchos clientes consideran los incrementos de costos como temporales, por lo que se resisten a aceptar aumentos en las tarifas de flete, lo que deja a las empresas transportistas sosteniendo el sobrecosto con su propio flujo financiero durante semanas. La estimación es que, en un plazo de tres a cuatro semanas sin ajuste, las empresas quedan obligadas a incrementar precios de forma unilateral o reducir operaciones.

El punto de fuga: hacia el consumidor final

La pregunta que cierra este análisis es quién termina pagando la factura. La respuesta que ofrecen los propios dirigentes de Canacar es consistente: si el diésel se mantiene en niveles elevados, el incremento podría trasladarse gradualmente al consumidor final, con un impacto estimado de entre 15% y 18% en diversos productos, un fenómeno que podría convertirse en un factor adicional de presión inflacionaria dado que el autotransporte de carga es un componente esencial en prácticamente toda la cadena de distribución nacional.

Como resumió el propio Roberto Díaz Ruiz, el país sin transporte no aguanta más de tres días para entrar en una crisis severa. Esa dependencia estructural es, al mismo tiempo, la garantía de que el sector seguirá operando pese a los números en rojo, y la explicación de por qué cualquier presión sostenida sobre su rentabilidad termina, tarde o temprano, sintiéndose en el precio de los productos que llegan a los anaqueles.

Transporte.mx dará seguimiento a los reportes trimestrales de Canacar sobre costos operativos y a la evolución del precio del diésel en las principales terminales del país.

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