
El Tren Interurbano El Insurgente triplicó su demanda inicial y transporta actualmente 68 mil usuarios diarios en el corredor que une Zinacantepec, en el Estado de México, con la Ciudad de México, según reportó El Sol de México. La cifra es notable: el sistema ferroviario de pasajeros construido para conectar Toluca con la Ciudad de México, que arrancó con pronósticos conservadores de demanda, se ha convertido en el sistema ferroviario de pasajeros más concurrido de México por viajeros diarios, superando incluso al Tren Suburbano Buenavista-AIFA que acumuló 1.5 millones de usuarios en sus primeros dos meses de operación.
La triplicación de la demanda de El Insurgente refleja un fenómeno que los planificadores del transporte conocen bien: los sistemas ferroviarios de pasajeros bien diseñados y bien operados generan su propio mercado. Los 68 mil usuarios diarios no son en su mayoría usuarios que ya usaban transporte público y simplemente cambiaron de modo: una fracción significativa son automovilistas que abandonaron su vehículo particular para subirse al tren, atraídos por la reducción del tiempo de viaje, la predictibilidad del servicio y la eliminación del estrés de circular por las carreteras más congestionadas del centro del país.
Para el corredor Toluca-Ciudad de México, la demanda de El Insurgente tiene implicaciones logísticas directas: los 68 mil usuarios diarios que no circulan en automóvil particular por ese corredor representan una reducción de la congestión vehicular que beneficia también al autotransporte de carga que utiliza las mismas vialidades para el movimiento de mercancías entre la zona industrial de Toluca y los mercados de la Ciudad de México.
El éxito de El Insurgente también fortalece el argumento de quienes proponen extender la red ferroviaria de pasajeros a otros corredores del centro del país —incluyendo el estudio de factibilidad del corredor México-Veracruz que ya generó interés de constructoras— y confirma que la demanda existe cuando la oferta es de calidad. La política ferroviaria del gobierno federal tiene en El Insurgente su mejor argumento empírico a favor de la inversión pública en infraestructura ferroviaria de pasajeros.



