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Crece mercado negro de autopartes para camiones

“Me tocó ver un camión que ya no traía ni los faros ni las baterías”, nos refiere Antonio, transportista quien sufrió el robo de su unidad hace algunos meses en el Estado de México.

El mercado negro de autopartes para camiones pesados ha dejado de ser un mito urbano para convertirse en una realidad, toda vez que el robo al transporte de carga en México creció casi en 80% de 2014 a 2019. 

De acuerdo con cifras de Canacar, todos los costos directos del sector transportista por el robo de unidades ascienden a 43,664 millones de pesos, monto mayor al destinado por el Estado en materia de prevención.

Si bien la carga y/o mercancía continúa siendo el principal objetivo para los delincuentes, éstos han visto en la venta de autopartes un negocio redituable.

De acuerdo con cifras de empresas aseguradoras, sólo 4 de cada 10 vehículos robados en México son recuperados, el resto ‘desaparece’ ¿Cuál es la razón? La mayoría son desvalijados en deshuesaderos para abastecer al mercado negro.

Así opera el mercado ilegal de partes para camión

En el caso del robo al transportista, el primer objetivo de la delincuencia es apoderarse de la mercancía, otras veces es reutilizar las unidades para cometer otros ilícitos o para transportar artículos que saquean de los ferrocarriles. 

Diversas unidades son comercializadas como chatarra o, en varios casos, se exportan a países como Guatemala, Honduras o El Salvador. Varios suelen ser transportadas vía marítima en contenedores, favorecida por la corrupción de algunas autoridades.

El otro objetivo prioritario es abastecer de autopartes al mercado negro, incluso de aquellos camiones con mayor edad de los cuales es más complicado adquirir sus refacciones. La mayoría de los lugares donde se venden estas piezas se ubican en entidades del centro del país.

“Desvalijan las unidades en cuestión de horas, para luego ya ofrecerlas”, nos refiere el empleado de una refaccionaria, quien prefirió no ser identificado.

Las piezas que más se roban son los espejos laterales, los faros delanteros y traseros, las llantas y las calaveras. El robo de baterías también ha tenido un crecimiento en los últimos años, además de cofres, defensas y tanques de combustibles.

De acuerdo con nuestro entrevistado, algunos talleres de reparación de camiones se benefician del precio de estas piezas. “Mientras unos faros de la marca que tú me digas están en tal precio, en el mercado negro están en casi la mitad”.

Ante el aumento exponencial de la demanda de refacciones y el alto costo de las unidades, el mercado negro ha tenido un crecimiento sostenido en nuestro país durante los últimos años.

Especialistas señalan el peligro que conllevará la emergencia sanitaria por el Covid-19, ya que la inestabilidad económica y la volatilidad del peso respecto al dólar dificultará que empresas y transportistas tengan acceso a un vehículo nuevo, por lo que optarán por reparar sus unidades y el mercado ilegal podría ser una opción, dejando a las refaccionarias establecidas en un segundo nivel.

Alzan la voz

Ante la problemática, Elías Dip, presidente de la Confederación Nacional de Transportistas Mexicanos, Conatram, se reunió vía videoconferencia con el Licenciado Ricardo Mejía, Subsecretario de Seguridad Pública, para dialogar sobre los retos de seguridad para el sector transporte.

“Solicité a las autoridades avances sobre el tema de los deshuesaderos, donde desvalijan tractocamiones y autobuses para la venta de partes y refacciones. Urgen resultados en este asunto”, escribió Dip en su cuenta oficial de Twitter.

Según cifras de la Industria Nacional de Autopartes, se estima que el mercado ilegal de refacciones (tanto para autos como para camiones), genera ganancias por 500 millones de dólares al año.

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