Según Canacar robos al transporte pesado cayó 21% en 2025

Las cifras de robo al transporte pesado en México registraron una reducción de 21 % durante 2025 en comparación con 2024, de acuerdo con el reporte más reciente de la Cámara Nacional del Autotransporte de Carga (CANACAR). El dato puede verse como una señal positiva, pero representantes del sector advierten que la amenaza no ha desaparecido; más bien, se está transformando y desplazando a otras rutas y patrones criminales. (forbes.com.mx)
La disminución estuvo impulsada, en parte, por estrategias de seguridad privada más robustas, uso extendido de tecnología de rastreo satelital, coordinación con autoridades y mejores prácticas de planeación de rutas por parte de las empresas transportistas. Gracias a estos esfuerzos, muchos casos de robo han dejado de convertirse en pérdidas totales: las unidades recuperadas con ayuda de sistemas de geolocalización aumentaron, reduciendo el impacto económico directo en las flotas.
Sin embargo, CANACAR y analistas logísticos insisten en que estas cifras deben interpretarse con cautela. Aunque el número de eventos reportados disminuyó, el perfil de los robos se volvió más violento, con casos donde los delincuentes emplean armas de fuego y violencia física con frecuencia. También se observó un desplazamiento geográfico de los incidentes hacia rutas secundarias o menos vigiladas, lo que sugiere que la actividad delictiva no ha desaparecido, sino que se adapta a las condiciones de seguridad reforzada.
Otro punto crítico es la reportabilidad y clasificación de los robos. No todos los transportistas reportan cada incidente a las autoridades o cámaras especializadas, ya sea por temor a represalias, percepción de lentitud en las investigaciones o cargas administrativas altas. Esto puede generar distorsiones estadísticas que suavizan la percepción del problema, cuando en realidad el riesgo podría mantenerse igual o incluso aumentar en corredores emergentes.
Además, a pesar de la reducción general, algunos territorios siguen siendo focos de alta incidencia, especialmente en el Estado de México, Puebla, Guanajuato y Veracruz, donde las cifras de robo con violencia siguen superando los promedios nacionales y impactando directamente los costos operativos de las empresas de transporte. Estos estados concentran una parte significativa de los corredores estratégicos para comercio interno y carga fronteriza.
En términos económicos, el robo de transporte pesado sigue siendo un factor de costo importante. Las empresas deben invertir en seguros más caros, tecnologías de prevención, escoltas y sistemas de respuesta rápida, lo que eleva el costo total de operación (TCO) y presiona márgenes en un sector ya afectado por inflación, escasez de operadores y competencia de tarifas.





