Nuevo marco legal Aduanero le pega a las operaciones logísticas

El comercio exterior de México continúa siendo un pilar clave de la economía nacional. De acuerdo con el INEGI, tan sólo en 2024, las importaciones alcanzaron los 625,312 millones de dólares en bienes, reflejo de un flujo constante de productos provenientes de todo el mundo y de una actividad aduanera que mantiene su dinamismo, pero también enfrenta mayores retos en operaciones logísticas.
En este escenario, las reformas y disposiciones actualizadas de la Ley Aduanera, que entran en vigor a partir de 2026, están redefiniendo el rumbo del sector. Con una mayor fiscalización, controles más estrictos, mayor uso de herramientas digitales y un enfoque directo en la responsabilidad del importador, las empresas no sólo enfrentan un ajuste legal, sino también impactos directos en su planeación logística, tiempos de despacho y costos operativos.
Ante este panorama, diversas compañías han activado planes de preparación anticipada para garantizar la continuidad de sus operaciones sin afectaciones, apostando por la automatización, el cumplimiento normativo y una mayor visibilidad y control de sus procesos logísticos y documentales.
“Nos estamos anticipando a los cambios de la autoridad para que nuestras operaciones de importación no se detengan. Hoy el objetivo es claro: cumplir sin poner en riesgo la operación ni la cadena de suministro”, señala Cyntia Mendoza, Gerente de Cadena de Suministro de Koprimo.
¿QUÉ IMPLICAN LOS NUEVOS REQUISITOS PARA LA LOGÍSTICA?
Con la actualización de la Ley Aduanera, las autoridades elevan los estándares de vigilancia sobre aspectos como la manifestación de valor, la trazabilidad de las mercancías, el cumplimiento documental, la comprobación de la materialidad y la consistencia de la información transmitida electrónicamente. Para los importadores y operadores logísticos, esto representa una mayor carga de cumplimiento que puede traducirse en:
· Mayor inversión en sistemas de control, plataformas digitales, integración de información y auditorías internas.
· Necesidad de alinear áreas legales, contables, logísticas y de comercio exterior para evitar inconsistencias en la información.
· Incremento en revisiones aduanales, inspecciones físicas y requerimientos de información en tiempo real.
· Riesgo de demoras en despacho si la documentación no se encuentra completa, actualizada o validada previamente.
Uno de los puntos más sensibles es la manifestación de valor, una obligación que legalmente siempre ha recaído en el importador, pero que con las reformas recientes cobra mayor relevancia operativa, al convertirse en un elemento clave para auditorías y validaciones automatizadas por parte de la autoridad.
Este nuevo nivel de exigencia obliga a las empresas a blindar su documentación comercial, contratos internacionales, procesos contables y trazabilidad logística, ya que cualquier inconsistencia puede derivar en sanciones, retenciones de mercancía, ajustes en contribuciones o incluso bloqueos operativos en aduana.
IMPACTO LOGÍSTICO: RETRASOS, COSTOS Y CUELLOS DE BOTELLA
A este nuevo marco legal se suma un escenario logístico ya de por sí desafiante. Las revisiones más rigurosas, el incremento en los controles documentales, la saturación en algunos puntos aduaneros y la dependencia de sistemas electrónicos podrían provocar:
· Retrasos en el despacho de mercancías, especialmente en operaciones sensibles o de alto volumen.
· Mayor tiempo de permanencia en puertos, aeropuertos y recintos fiscalizados.
· Incrementos en costos por almacenaje, demoras, maniobras y reprogramaciones de transporte.
· Ajustes forzados en inventarios, calendarios de entrega y compromisos comerciales.
“El impacto ya no es sólo legal, también es logístico. Una revisión mal preparada puede frenar una operación completa y afectar inventarios, entregas y contratos, añade Mendoza.
El 2026 se perfila como un año decisivo para los importadores en México, donde el cumplimiento normativo, la digitalización y la eficiencia logística deberán avanzar de la mano. Las empresas que logren anticiparse, automatizar procesos y fortalecer su control documental y operativo estarán mejor preparadas para enfrentar no sólo el nuevo marco legal, sino también un entorno logístico cada vez más exigente, competitivo e incierto.





