
MSC, la naviera más grande del mundo por capacidad de flota, recuperó el paso por el Canal de Suez para su ruta entre la India y Norteamérica, en un movimiento que confirma la tendencia de normalización gradual del corredor marítimo que Maersk y Hapag-Lloyd habían iniciado semanas antes en otras rutas. El regreso de MSC al Canal de Suez es la señal más contundente hasta ahora de que las navieras están evaluando que el riesgo en el Mar Rojo es manejable con las pólizas de seguro de guerra disponibles, y que los costos del desvío por el Cabo de Buena Esperanza superan el riesgo de transitar el corredor más corto.
La ruta India-Norteamérica que MSC recupera por el Canal de Suez es estratégica para el comercio entre el subcontinente indio y los puertos de la costa este de los Estados Unidos y Canadá. Sin el Canal, esa ruta requería el desvío por el Cabo de Buena Esperanza o una combinación tierra-mar a través de otros corredores, con tiempos de tránsito adicionales que podían significar semanas de retraso y costos de bunker significativamente mayores. La recuperación del Canal reduce esos costos y acelera los tiempos de entrega.
Para el mercado global de fletes, el regreso progresivo de las navieras al Canal de Suez tiene el efecto de añadir capacidad efectiva al sistema: cuando los buques hacen trayectos más cortos, completan más viajes por período y la oferta total de capacidad de transporte disponible en el mercado aumenta. Ese efecto de mayor oferta puede moderar las tarifas en los corredores más congestionados durante el cuarto trimestre, aunque la demanda de la peak season y los blank sailings programados siguen operando como factores de contención al alza.
Para los importadores mexicanos del nearshoring del Bajío, el regreso de MSC al Canal de Suez con su ruta India-Norteamérica puede tener efectos indirectos positivos en los fletes del corredor transpacífico. Cuando la capacidad se redistribuye en el sistema naviero global, las tarifas en todos los corredores tienden a moderarse. No es un impacto inmediato ni directo, pero es parte de la normalización del sistema marítimo global que el sector ha esperado durante meses de Ormuz cerrado y rutas desviadas.



