
El transporte de pasajeros tuvo una señal positiva en marzo: se vendieron 401 autobuses al menudeo, la mejor cifra en lo que va de 2026. El dato destaca porque el segmento venía enfrentando años complejos por costos, financiamiento, renovación lenta y cambios en los patrones de movilidad.
El crecimiento de autobuses también refleja una realidad: las ciudades y corredores interurbanos necesitan renovar flota. El usuario exige unidades más seguras, cómodas y eficientes; los operadores, por su parte, buscan reducir consumo, mantenimiento y tiempos muertos.
El reto es que el repunte todavía debe leerse con prudencia. Un buen mes no corrige años de rezago. La renovación del parque vehicular de pasajeros requiere financiamiento, reglas claras, seguridad en carreteras y políticas públicas que no castiguen al operador formal.
El transporte de pasajeros tiene una oportunidad estratégica en 2026: modernizar unidades, mejorar experiencia de viaje y recuperar confianza. Porque competir contra el auto particular, la informalidad y las plataformas no se logra con discursos; se logra con camiones limpios, puntuales y seguros. Así de romántico y así de caro.



