
El avance del nearshoring en el noreste de México y el crecimiento sostenido del Puerto de Altamira están generando una presión creciente sobre la infraestructura de la aduana del recinto: empresarios y operadores logísticos de la región exigen la ampliación urgente de la Aduana de Altamira ante el incremento de operaciones que desborda la capacidad actual del servicio aduanal, según publicó Vox Populi Noticias. El Puerto de Altamira lidera el crecimiento portuario en el Golfo de México con un incremento de alrededor del 3% en el movimiento de contenedores en el primer cuatrimestre de 2026, pero ese crecimiento se está convirtiendo en su propio cuello de botella.
La Aduana de Altamira, como ocurre con la de Veracruz y en su momento con la de Lázaro Cárdenas, enfrenta el problema clásico de la asimetría entre el crecimiento de la actividad portuaria y la expansión de la capacidad de despacho: las inversiones en infraestructura portuaria física avanzan más rápido que la modernización de los procesos aduanales. Cuando la productividad de las grúas y las terminales crece pero el despacho aduanal no escala al mismo ritmo, la carga se acumula, los tiempos de estadía suben y la competitividad del puerto se erosiona.
La demanda de ampliación de la Aduana de Altamira incluye mayor número de ventanillas de despacho, sistemas digitales para el despacho anticipado de importaciones y exportaciones, mayor capacidad de los escáneres no invasivos para la revisión de contenedores, y más personal especializado en operaciones de comercio exterior. Todas estas son inversiones que la ANAM ya tiene identificadas pero cuya ejecución depende de la disponibilidad presupuestal y de la voluntad política de priorizar la infraestructura aduanal sobre otros gastos.
El caso de Altamira confirma un patrón que se repite en los puertos mexicanos: el sector privado invierte, el tráfico crece, y el cuello de botella siempre aparece del lado de la autoridad aduanal. La lección es clara: cada peso invertido en modernización portuaria debe ir acompañado de inversión equivalente en capacidad de despacho aduanal. Sin esa sincronía, México seguirá dejando dinero sobre la mesa en sus puertos más dinámicos.



