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Tren Maya de carga: 67% de avance, 42 mil millones de pesos y una fecha de arranque que se mueve

Tren Maya de carga: 67% de avance, 42 mil millones de pesos y una fecha de arranque que se mueve
Infraestructura y Ferrocarril

Un tren de carga puede sustituir de 280 a 300 tráileres, pero el calendario oficial ha pasado de noviembre de 2026 a enero y, ahora, al primer semestre de 2027. Qué significa para el autotransporte del sureste.

67%Avance reportado del sistema de carga
$42,000 MInversión total del proyecto
280-300Tráileres que sustituiría un tren

Un solo tren de carga puede sustituir entre 280 y 300 tráileres en la carretera. Es la cifra con la que el gobierno federal ha presentado el sistema de carga del Tren Maya, un proyecto de 42 mil millones de pesos que, según el avance reportado a finales de septiembre, está 67% concluido. Para el autotransporte de carga del sureste mexicano, la noticia tiene dos lecturas simultáneas: una amenaza potencial para ciertos flujos de largo recorrido, y una oportunidad para quienes operen el transporte de primera y última milla que cualquier sistema ferroviario necesita. Pero hay una tercera lectura, menos comentada, que es la del calendario: la fecha en que el servicio de carga efectivamente empezará a operar ha cambiado varias veces, y eso importa para quien tiene que planear flotas, contratos y rutas.

Qué se está construyendo

De acuerdo con la información difundida entre el 23 y el 24 de septiembre de 2026, el sistema de carga contempla cuatro complejos multimodales en su primera fase —Palenque, Poxilá (al sur de Mérida), Progreso y Cancún— y una instalación adicional en Chetumal en una segunda etapa. Poxilá funcionaría como nodo central que conecta el anillo del Tren Maya con la zona industrial de Mérida y con el nuevo ramal hacia Progreso. En ese tramo, el proyecto incluye 18.9 kilómetros de vía rehabilitada entre Poxilá y Mérida y 48.7 kilómetros de vía nueva entre Poxilá y el puerto de Progreso. Palenque, por su parte, es el punto de conexión con la Red Ferroviaria Nacional y con el Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec, un tema que este medio ha documentado en un reportaje anterior.

Un tren de carga equivale, según la cifra oficial, a entre 280 y 300 tráileres. La cifra es una referencia máxima: depende de la composición del tren y de que haya carga suficiente en ambos sentidos.

La capacidad: modesta al inicio, ambiciosa a largo plazo

Un análisis publicado por el medio especializado The Logistics World sobre el proyecto señala que la capacidad prevista al inicio de operaciones es de alrededor de 2 millones de toneladas al año, con una meta de 12.53 millones de toneladas anuales hacia 2053, una cifra equivalente, según ese mismo análisis, a 20% de la carga que hoy mueve Ferromex. Dicho de otro modo, el proyecto no está diseñado, al menos en su primera etapa, para sustituir al autotransporte en la península, sino para captar un nicho específico de carga de volumen, como combustibles y carga portuaria. De hecho, el ramal a Progreso tiene enfoque en combustibles y carga de puerto, y los reportes indican que Pemex y el Tren Maya coordinan la logística de distribución de combustibles.

Fuente: análisis de The Logistics World sobre el Tren Maya de carga. Las cifras de capacidad son proyecciones; no se dispone de datos de operación real porque el servicio comercial aún no inicia.

La fecha que se mueve

Quien siga el proyecto con atención habrá notado que la promesa de arranque ha cambiado. El banderazo de inicio se dio en abril de 2025. Un análisis reciente recuerda que la primera fase estaba prometida para noviembre de 2026. El 18 de julio de 2026, cuando llegaron a Puerto Morelos las primeras 12 locomotoras del servicio de carga, la presidenta Claudia Sheinbaum dijo que el tren de carga sería inaugurado “muy pronto, en enero” —es decir, en enero de 2027—. Dos meses después, la reseña del 24 de septiembre indica que la mandataria habló de que el servicio comenzaría durante el primer semestre de 2027, con la infraestructura completa hacia finales de ese año. No se trata necesariamente de un retraso grave, pero sí de una ventana de arranque que va de noviembre de 2026 a mediados de 2027, un margen muy amplio para quien debe decidir inversiones.

Abril 2025

Banderazo de inicio de obras del sistema de carga.

Noviembre 2026

Fecha prometida para la primera fase, según análisis del proyecto.

18 de julio, 2026

Llegan las primeras 12 locomotoras; Sheinbaum habla de inauguración “en enero”.

23-24 de septiembre, 2026

Se reporta 67% de avance e inversión de 42 mil millones de pesos; la presidenta ubica el arranque en el primer semestre de 2027.

Finales de 2027

Meta de terminación total de la infraestructura.

Qué significa para el autotransporte

La experiencia internacional y la propia lógica del proyecto sugieren que el tren compite con el camión en tramos largos con volúmenes grandes y regulares, y lo complementa en todo lo demás: la carga que llega a un complejo intermodal debe distribuirse hacia su destino final, y la que sale de una fábrica o una bodega debe llevarse hasta el patio ferroviario. En ese sentido, los complejos de Palenque, Poxilá, Progreso y Cancún son también puntos de demanda para el transporte por carretera, especialmente de tractocamiones y autotanques de corto recorrido. Un reportaje previo de este medio sobre la relación entre ferrocarril y autotransporte documentó cómo ambos modos se complementan en otros corredores; el sureste podría ser una prueba de ese modelo.

La amenaza más concreta es para el transporte de combustibles y de carga portuaria entre Progreso y el interior de la península, donde la lógica del tren es más fuerte. Las empresas de autotanques y de carga general que hoy atienden esos flujos tendrían que reposicionarse hacia los tramos de acarreo local o competir en precio frente a un modo que, por escala, opera con costos unitarios menores.

Las banderas rojas que señalan los críticos

El mismo análisis que cita las cifras de capacidad advierte sobre un riesgo estructural: la península carece, según sus autores, de la industria local suficiente para generar carga en ambos sentidos, lo que podría derivar en vagones que regresan vacíos. Es un problema clásico del transporte de carga —el retorno vacío— y es también el principal desafío económico de cualquier ferrocarril que atraviese una región con más consumo que producción. Si el tren llega a un punto de equilibrio dependerá, en buena medida, de que la zona desarrolle esa base industrial y de que el Corredor Interoceánico alimente el flujo hacia el norte.

Para el transportista del sureste, el mensaje práctico es de prudencia y atención: es probable que la competencia ferroviaria llegue, pero no de un día para otro ni con la capacidad que el discurso de los 280 a 300 tráileres sugiere. Mientras tanto, conviene seguir de cerca tres señales: la fecha oficial de inicio de operaciones, las tarifas que el sistema ofrezca a los generadores de carga y las concesiones de acarreo que se otorguen a empresas de autotransporte en los nodos intermodales.

Nota editorial: Este reportaje se basa en reseñas publicadas el 18 de julio y el 23 y 24 de septiembre de 2026 sobre el Tren Maya de carga, y en un análisis del proyecto de The Logistics World cuya fecha de publicación no pudo confirmarse. Las cifras de capacidad son proyecciones; el servicio comercial aún no inicia.

Transporte.mx — Periodismo especializado en autotransporte de carga en México.

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