
El robo de carga dejó de ser únicamente un problema de asaltos en carretera. Ahora, el golpe también empieza en una computadora, con correos falsos, dominios clonados, accesos robados y operadores logísticos engañados. El FBI emitió una alerta pública sobre el crecimiento del robo estratégico de carga habilitado por herramientas cibernéticas, una modalidad que está pegando directo a transportistas, brokers, aseguradoras, embarcadores y empresas de logística en Estados Unidos.
De acuerdo con el Internet Crime Complaint Center del FBI, desde al menos 2024 grupos criminales han comprometido cuentas de brokers y transportistas mediante correos suplantados, ligas falsas, sitios clonados y accesos no autorizados a plataformas de carga. Una vez dentro, publican cargas falsas en load boards, manipulan documentos, cambian información de contacto y usan identidades de empresas legítimas para quedarse con mercancía de alto valor.
El golpe económico ya es de ligas mayores. En 2025, las pérdidas estimadas por robo de carga en Estados Unidos y Canadá llegaron a casi 725 millones de dólares, un aumento de 60% frente a 2024. Además, los incidentes confirmados crecieron 18% y el valor promedio por robo subió 36%, hasta 273,990 dólares por evento. En pocas palabras: no están robando más por accidente; están escogiendo mejor qué robar.
El esquema suele iniciar con un correo aparentemente legítimo: un supuesto acuerdo entre carrier y broker, una queja de servicio, una liga para revisar documentos o un formulario urgente. La víctima entra, descarga un archivo malicioso y los criminales obtienen control remoto del sistema. Después, usan esa identidad para tomar cargas reales, hacer doble intermediación ilegal, mover la mercancía a otro destino, transbordarla y venderla en el mercado negro.
Para México, la lectura es clara. Aunque la alerta se enfoca en Norteamérica, el autotransporte mexicano está cada vez más conectado con cadenas transfronterizas, plataformas digitales, brokers estadounidenses y operaciones nearshoring. Si una empresa mexicana cruza carga, trabaja con clientes de EE.UU. o usa bolsas digitales de carga, el riesgo ya no sólo está en la carretera: también está en el correo del dispatcher, en el WhatsApp del operador y en la contraseña del área de tráfico.
El FBI recomienda verificar por canales alternos cada solicitud de embarque, validar identidades aunque el contacto “parezca conocido”, revisar cambios no autorizados en correos, documentar operadores, placas, licencias, números DOT/MC y mantener evidencia fotográfica de cada entrega. (Centro de Quejas de Crímenes en Internet)
La conclusión es incómoda pero necesaria: el robo de carga ya se profesionalizó. Y cuando el crimen organizado combina logística, ingeniería social y ciberfraude, la seguridad patrimonial tradicional se queda corta. Hoy, el transportista que no invierte en verificación digital está dejando la puerta abierta. Literalmente, con contraseña incluida.



