
La supervisión al autotransporte federal en México volvió a mostrar señales de bajo dinamismo durante 2025, justo en un momento en el que el parque vehicular sigue creciendo y mantiene una edad promedio elevada. La lectura es clara: hay más unidades en circulación, pero la capacidad de vigilancia no avanza al mismo ritmo.
De acuerdo con cifras de la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes, la supervisión al autotransporte cayó 0.36% frente al año anterior. El dato puede parecer menor, casi de oficina contable, pero tiene fondo: se trata del segundo año consecutivo con reducción en las acciones de vigilancia, incluyendo inspecciones a empresas, revisiones físico-mecánicas y verificaciones de pesos y dimensiones.
El contraste es relevante porque el parque vehicular del autotransporte federal aumentó 5.5% durante el año pasado y alcanzó una antigüedad promedio de 19.46 años. En pocas palabras: la flota crece, envejece y la supervisión no acelera. Para una industria que mueve buena parte de la economía nacional, eso no es un detalle administrativo; es un foco amarillo en materia de seguridad vial, competencia ordenada y cumplimiento normativo.
Uno de los rubros con mayor retroceso fue el de las revisiones de condiciones físico-mecánicas. En 2025 se realizaron 45,475 verificaciones, una caída de 4.9% frente a las 47,805 registradas en 2024. El promedio mensual fue de 3,789 revisiones, con mayor concentración entre abril y agosto.
Los estados con más revisiones físico-mecánicas fueron Jalisco, Quintana Roo, Veracruz, Baja California y Chihuahua. Jalisco encabezó la lista con 6,131 revisiones, seguido por Quintana Roo con 2,859 y Veracruz con 2,299. También destacaron incrementos importantes en Aguascalientes y Tamaulipas, mientras que Zacatecas y Ciudad de México reportaron caídas significativas.
La SICT informó que en 2025 contó con 360 Unidades de Verificación de Condiciones Físico-Mecánicas, siete más que el año previo. Sin embargo, el aumento en infraestructura de verificación no se tradujo en un mayor volumen de revisiones. Ahí está el detalle: más capacidad instalada no siempre significa más ejecución.
Otro indicador que también fue a la baja son las inspecciones a empresas del sector. Durante 2025 se realizaron 4,696 acciones, 1.7% menos que las 4,776 del año previo. Ciudad de México, Jalisco, Baja California, Guanajuato y Sonora concentraron la mayor actividad en este rubro.
En contraste, las verificaciones de pesos y dimensiones tuvieron un ligero aumento. La SICT reportó 176,368 verificaciones en 2025, apenas 0.86% más que en 2024. El crecimiento fue marginal, sobre todo si se considera que el cumplimiento de la NOM-012-SCT-2-2017 es uno de los temas más sensibles para el autotransporte de carga, particularmente por su impacto en seguridad, infraestructura carretera y competencia entre flotas.
Baja California lideró las verificaciones de pesos y dimensiones con 47,390 registros, seguida por Querétaro con 25,776 y Jalisco con 21,402. La diferencia entre entidades es amplia: mientras algunos estados concentran decenas de miles de revisiones, otros apenas registran algunos cientos.
Para el sector transportista, estos datos abren una discusión de fondo. La supervisión no debe entenderse únicamente como una carga regulatoria, sino como una herramienta para profesionalizar la operación, sacar de circulación unidades en malas condiciones, reducir riesgos y evitar que quienes incumplen compitan con ventaja frente a empresas formales.
El reto para 2026 será convertir la supervisión en una política más pareja, más tecnológica y menos reactiva. El autotransporte necesita reglas claras, vigilancia efectiva y procesos que no se queden en el papel. Porque en carretera, como en los negocios, lo que no se mide bien termina saliendo caro.
Imagen sugerida para la nota:
Inspector de la SICT revisando un tractocamión en una carretera federal mexicana, con báscula móvil de pesos y dimensiones, operador mostrando documentos, unidades de carga en fila al fondo, ambiente realista de supervisión carretera, luz de mañana, estilo fotoperiodístico profesional.



