
La Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) avanza en la modernización de las plazas de cobro en carreteras federales para ampliar el pago electrónico a través del sistema IAVE y los dispositivos de cobro sin detención, según publicó La Crónica de Hoy. El proyecto busca reducir el tiempo de detención de los vehículos en las casetas de cobro, mejorar la eficiencia operativa de la red de autopistas concesionadas y disminuir el riesgo de robos de efectivo en las plazas de cobro que históricamente han sido objetivo de la delincuencia organizada en algunas regiones del país.
La modernización de las plazas de cobro con sistemas de pago electrónico es una de las mejoras de infraestructura con mayor impacto directo en la eficiencia del autotransporte de carga: cada minuto que un tractocamión pasa detenido en una caseta de cobro es tiempo no productivo que se acumula en cientos de paradas a lo largo de la vida operativa de una unidad. Para las flotas que realizan múltiples cruces de caseta en sus rutas diarias, la adopción de sistemas de cobro sin detención puede representar ahorros significativos en tiempo y combustible.
El IAVE —sistema de identificación automática de vehículos para el pago electrónico de peaje— ha estado disponible en la red de autopistas concesionadas de México durante años, pero su adopción entre los operadores de autotransporte sigue siendo parcial. La modernización de las plazas de cobro incluye la ampliación de los carriles habilitados para el paso sin detención con transponder, lo que hace más atractiva la adopción del sistema para los transportistas que ven en los carriles IAVE una ventaja operativa real frente a los carriles de pago con efectivo.
El proyecto de modernización también tiene implicaciones para la seguridad: las plazas de cobro con efectivo son puntos de riesgo para los trabajadores de caseta que manejan dinero en efectivo en zonas de alta incidencia delictiva. La migración hacia el pago electrónico reduce esa exposición al riesgo y mejora las condiciones laborales del personal de las autopistas, un beneficio que rara vez se menciona en el debate sobre la modernización del sistema de cobro de peaje.


