Robo al autotransporte: pérdidas superan los 7 mil millones de pesos en 2025

El robo a camiones de carga en México se ha convertido en un problema estructural que afecta a toda la cadena logística del país. Según un reciente análisis del sector, se proyecta que en 2025 habrá alrededor de 16 000 atracos — un aumento respecto a años previos —, lo que podría traducirse en más de 7 000 millones de pesos en pérdidas para transportistas, cargadores y aseguradoras.
La dimensión del problema
Entre 2022 y 2025, el número de asaltos a transporte de carga pasó de unas 14 300 unidades a casi 16 000, lo que representa un crecimiento sostenido del delito contra el sector.
De acuerdo con datos recopilados por la consultora de seguridad logística IA27:
- En 68% de los casos los robos se cometieron con violencia.
- Los productos más afectados por estos atracos son abarrotes, materiales de construcción y mercancía de alto valor comercial.
- Los estados con mayor número de incidentes acumulados en 2025 son: Estado de México (≈ 19 %), Puebla (≈ 17 %) y Guanajuato (≈ 11 %).
- El horario preferido por los delincuentes es entre las 21:00 y 03:00 horas, cuando la vigilancia es más débil y hay menor tránsito.
Este escenario no solo representa un daño directo por robo de mercancía, sino un desgaste en múltiples frentes: flotas detenidas, seguros elevados, desconfianza de cargadores, riesgo reputacional, y en muchos casos, la quiebra de pequeñas empresas y transportistas independientes.
Consecuencias para el sector de autotransporte
- Costos crecientes: Las pérdidas reales exceden el valor de lo hurtado: incluyen abandono de vehículos, reparaciones, multas, gastos legales, seguros más caros, tiempos muertos y pérdida de contratos.
- Cierres de empresas: Muchas empresas de transporte en México son “hombre-camión” o pymes con pocas unidades —una sola carga perdida puede ser catastrófica. Según testimonios del sector, cuando un operador es víctima, debe absorber él mismo la pérdida.
- Inseguridad jurídica y operativa: El aumento del robo reduce la confianza de socios, clientes y aseguradoras. Algunas empresas incluso han dejado de transportar mercancías de industria sensible (electrónicos, materiales de construcción) por alto riesgo.
- Presión en la cadena logística nacional: Las pérdidas afectan abastecimientos, costos finales al consumidor, retrasos en entregas, ruptura de inventarios y disrupción en cadenas de suministro.
Qué pueden hacer los transportistas ya
- Mapear rutas de riesgo — Evitar, siempre que sea posible, corredores con alta incidencia de robos (Estado de México, Puebla, Guanajuato). Ajustar rutas y horarios, privilegiando tránsito diurno.
- Capas de protección — No basta con GPS: integrar sistemas de monitoreo, seguimiento satelital + vigilancia remota, escoltas en carga de alto valor, y protocolos de seguridad reforzados.
- Obligar seguros de carga + vehículo + responsabilidad civil adecuados, considerando prima por riesgo alto.
- Transparencia con clientes — Informar a cargadores sobre riesgo y medidas — puede ayudar a negociar mejores condiciones o tarifas que cubran el riesgo adicional.
- Colectividad e inteligencia compartida — Formar redes de empresas para compartir alertas, “zonas calientes”, patrones delictivos y coordinar convoys en rutas críticas.



