
El Puerto de Veracruz registró una caída del 5% en el movimiento de carga durante el período reciente, según reportó Imagen de Veracruz. El director del Grupo CICE, Leoncio Pérez, atribuyó la baja principalmente a la incertidumbre generada por el entorno comercial global: la revisión del T-MEC, los aranceles entre México y Estados Unidos, y la inestabilidad en las rutas marítimas por el conflicto en el Estrecho de Ormuz son factores que han frenado la actividad del principal puerto del Golfo de México.
El Puerto de Veracruz es la puerta de entrada y salida de una proporción significativa del comercio exterior de México hacia Europa y el Atlántico. Una caída del 5% en su movimiento de carga representa una señal de desaceleración que tiene efecto en toda la cadena logística que depende del recinto: transportistas terrestres, agentes aduanales, almacenadoras y empresas de comercio exterior que utilizan Veracruz como su hub de importación y exportación.
La incertidumbre comercial global está afectando las decisiones de inventario y abastecimiento de las empresas: ante la duda sobre aranceles y condiciones de acceso a mercados, muchos importadores están postergando compras o reduciendo volúmenes de pedido. Esto se traduce directamente en menos contenedores moviéndose por los puertos mexicanos.
Para PVEM y diputados federales, la situación del Puerto de Altamira —que también muestra presión operativa— motivó la presentación de una propuesta para crear un recinto fiscalizado en Ciudad Valles, San Luis Potosí, con el objetivo de desahogar la operación portuaria y acercar los servicios aduaneros a las zonas industriales del interior del país. La iniciativa refleja la necesidad de descentralizar la infraestructura logística para hacerla más resiliente.



