Puerto de Altamira: movimiento de carga cae a su nivel más bajo en años desde la pandemia

El Puerto de Altamira, uno de los principales recintos marítimos del país y pieza clave para el comercio exterior de México, cerró su último ejercicio con un volumen total de 17.4 millones de toneladas de carga movilizada, lo que representa una caída anual de 12 %, situándose en su nivel más bajo desde antes de la pandemia de COVID-19.
De acuerdo con cifras oficiales de la Administración del Sistema Portuario Nacional (Asipona) y la Asociación de Industriales del Sur de Tamaulipas (Aistac), el descenso se explica principalmente por la caída en la carga general suelta, la menor recepción de acero y una reducción de casi 8 % en la exportación de vehículos nuevos. Este comportamiento contrasta con periodos recientes en los que el puerto logró cifras cercanas o superiores a los 20 millones de toneladas, incluyendo un máximo histórico de más de 22.5 millones en 2018.
Pese al descenso global, no todas las líneas de negocio reportaron pérdidas. La carga contenerizada fue uno de los pocos rubros que registró un incremento moderado, con 6.7 millones de toneladas, lo que indica que la demanda por servicios de transporte multimodal y contenedores sigue siendo un componente fuerte dentro del balance portuario. (Grupo Milenio)
El impacto de la caída de carga es multifacético. Para los operadores logísticos, transportistas de carga y empresas exportadoras e importadoras, un menor volumen operativo implica costos unitarios más altos, presión en la rotación de inventarios y potenciales retrasos en el cumplimiento de compromisos con clientes internacionales. Los agentes aduanales y líneas navieras, por su parte, han señalado que la recuperación en algunos sectores —como el automotriz o el industrial pesado— todavía no se consolida, lo que afecta la predictibilidad de los flujos logísticos.
Las causas detrás del retroceso en el movimiento de mercancías son diversas. Además de factores externos como tensiones geopolíticas y ajustes en las cadenas globales de suministro, también existen retos domesticos relacionados con inversiones en infraestructura, competencia con otros puertos del Golfo de México y fluctuaciones en la producción industrial en regiones clave.
Analistas portuarios consideran que, para revertir esta tendencia, es necesario impulsar no solo obras de ampliación y modernización de terminales (como las seis nuevas terminales que se proyectan para entrar en funcionamiento próximamente), sino también políticas que incentiven mayores volúmenes de comercio en sectores como manufactura avanzada, energías renovables y agroindustria. (Mexico Business News)
Análisis y conclusión
La caída del movimiento de carga en el Puerto de Altamira pone de relieve la vulnerabilidad de los recintos logísticos frente a ciclos económicos volátiles y ajustes en la demanda global. Aunque líneas como la contenerizada mantienen dinámicas positivas, el desempeño general refleja la necesidad de diversificar más agresivamente la base de carga, fortalecer enlaces multimodales y desarrollar incentivos para atraer nuevos flujos comerciales.





