
La nueva infraestructura elevaría su capacidad hasta 80 tractocamiones y tendría inversión directa de la Guardia Nacional
Autoridades federales y representantes empresariales preparan la ampliación del paradero seguro ubicado sobre la autopista Puebla–Orizaba, después de la caseta de Amozoc, con el objetivo de ofrecer mayor protección a los operadores y reducir los robos al transporte de carga.
El proyecto contempla incrementar la capacidad del espacio, que actualmente puede recibir alrededor de 40 tractocamiones, para atender entre 70 y 80 unidades pesadas. La ampliación también deberá incluir áreas suficientes para maniobras, accesos seguros y condiciones que eviten afectaciones a la circulación de la autopista 150D.
Beatriz Camacho Ruiz, presidenta de Coparmex Puebla, explicó que la propuesta original fue modificada debido a que los terrenos ofrecidos por empresarios gasolineros no cumplieron con las dimensiones y especificaciones técnicas requeridas por las autoridades.
Ante esta situación, la Guardia Nacional asumiría la inversión necesaria para habilitar los nuevos espacios, mientras que Coparmex y empresarios afiliados a la Organización Nacional de Expendedores de Petróleo participarán como enlace para identificar posibles ubicaciones.
Analizan predios en Acajete
La Guardia Nacional y Caminos y Puentes Federales serán responsables de revisar los terrenos disponibles y determinar cuáles cumplen con los requisitos de seguridad, accesibilidad y superficie.
Entre las zonas analizadas se encuentran al menos dos predios ubicados a la altura del municipio de Acajete. La expectativa es que, una vez concluidas las evaluaciones técnicas y los procesos de autorización, el proyecto pueda comenzar hacia finales de 2026.
Los paraderos seguros buscan proporcionar a los operadores espacios vigilados para descansar, cargar combustible y realizar pausas sin quedar expuestos a grupos delictivos.
La autopista Puebla–Orizaba es uno de los corredores logísticos más importantes para el movimiento de mercancías entre el centro, el Golfo y el sureste del país. Sin embargo, también se ha convertido en un punto crítico por los asaltos contra transportistas.
La ampliación representa un avance necesario, aunque el reto será garantizar vigilancia permanente, accesos controlados y capacidad suficiente. Un estacionamiento grande sin seguridad operativa sería solamente un paradero más; lo que requiere el sector es infraestructura que realmente reduzca el riesgo para operadores, unidades y mercancías.



