
El empresario jalisciense Raymundo Gómez Flores falleció a los 74 años, dejando una trayectoria estrechamente vinculada con la fabricación de vehículos pesados y el transporte de pasajeros en México.
Su nombre estuvo ligado a tres empresas que marcaron distintas etapas de la movilidad nacional: DINA, Mexicana de Autobuses —mejor conocida como MASA— y Grupo Estrella Blanca. No fue solamente inversionista. Participó en decisiones empresariales que ayudaron a definir cómo se fabricaban los autobuses, quién los operaba y hasta dónde podían llegar las compañías mexicanas.
Gómez Flores nació en Guadalajara el 24 de junio de 1952. Su primer contacto con el transporte surgió dentro de los negocios familiares, entre ellos Panoramex, dedicada a ofrecer recorridos turísticos en autobús. Aquella operación sería la antesala de una carrera empresarial que posteriormente alcanzaría dimensiones nacionales.
El capítulo de DINA
Uno de los momentos más importantes de su trayectoria ocurrió en 1989, cuando el grupo de la familia Gómez Flores adquirió del Gobierno federal a Diesel Nacional, DINA, fabricante mexicana de camiones y autobuses fundada en 1951.
La operación colocó al empresario al frente de uno de los proyectos industriales más ambiciosos del país. Durante la década de los noventa, DINA incrementó sus exportaciones y buscó convertirse en un competidor continental mediante la adquisición de Motor Coach Industries, fabricante de autobuses con presencia en Estados Unidos y Canadá.
La expansión también dejó lecciones duras. El endeudamiento y los problemas financieros obligaron a vender activos y llevaron a la suspensión temporal de la producción en Ciudad Sahagún. Después de una reestructuración, DINA volvió a fabricar autobuses en 2008 con una inversión aproximada de 100 millones de dólares. La compañía permanece actualmente bajo el liderazgo de una nueva generación de la familia. Forbes México
Del autobús a la operación de pasajeros
La relevancia de Gómez Flores no se limitó a fabricar unidades. También participó como accionista en MASA y estuvo vinculado con Grupo Estrella Blanca, uno de los consorcios más representativos del autotransporte mexicano de pasajeros.
Esa combinación le dio una perspectiva poco común: conoció tanto el lado industrial como la operación cotidiana de las líneas. Su actividad conectó la manufactura, el financiamiento, la renovación de flotas y la prestación del servicio. En pocas palabras, entendía el autobús desde la planta hasta la carretera.
Su visión empresarial se extendió a los sectores agroindustrial, inmobiliario, financiero y de almacenamiento mediante compañías como Minsa, Grupo Inmobiliario G y Almer. También fue senador por Jalisco entre 2000 y 2006.
Un legado con luces, sombras y permanencia
La historia de Raymundo Gómez Flores forma parte de una etapa particularmente compleja de la economía mexicana: la privatización de empresas estatales, la apertura comercial y la búsqueda de compañías nacionales capaces de competir internacionalmente.
Sus proyectos no estuvieron exentos de crisis, cuestionamientos ni reestructuraciones. Sin embargo, su importancia para el transporte mexicano es indiscutible. Apostó por conservar en México capacidad industrial para diseñar y fabricar autobuses, participó en empresas que movilizaron a millones de pasajeros y ayudó a construir grupos empresariales que todavía tienen peso en la economía nacional.
Días antes de su fallecimiento, Industriales Jalisco anunció que recibiría la Medalla al Mérito Industrial 2026 por sus aportaciones al desarrollo económico del estado. Industriales Jalisco
Raymundo Gómez Flores perteneció a una generación de empresarios que quiso llevar a la industria mexicana más allá de sus fronteras. Su mayor legado para el transporte no puede resumirse en una sola compañía: está en haber conectado la fabricación nacional, el transporte de pasajeros y la ambición de competir desde México.
Descanse en paz.



