
Las autoridades capitalinas anunciaron un operativo para ‘cazar’ tanto a vehículos con hologramas de verificación apócrifos como a los verificentros que los emiten, según reportó Excélsior. La medida responde al crecimiento documentado de un esquema fraudulento en el que algunos centros de verificación emiten constancias de que un vehículo cumple con las normas de emisiones sin realizar las pruebas correspondientes, a cambio de un pago informal.
El fraude de verificación vehicular tiene múltiples consecuencias: contamina el aire de la Ciudad de México al permitir que vehículos que no cumplen las normas de emisiones sigan circulando, genera competencia desleal entre los verificentros que operan con honestidad y los que venden hologramas, y distorsiona la aplicación del programa Hoy No Circula, que depende de la veracidad de los datos de verificación.
Para el sector del transporte, el tema es relevante en dos dimensiones: en primer lugar, porque las unidades de autotransporte público y de carga están sujetas a verificaciones periódicas y los operadores que no cumplen correctamente enfrentan sanciones; en segundo lugar, porque la existencia de hologramas falsos en el mercado crea un riesgo reputacional y legal para las empresas que podrían adquirirlos sin saberlo a través de gestores externos.
El operativo de caza de hologramas apócrifos llega en un momento de mayor escrutinio sobre el parque vehicular de la Ciudad de México, con el Mundial 2026 a pocos meses de distancia y la presión de organismos internacionales para mejorar los indicadores de calidad del aire en la zona metropolitana. La limpieza del padrón de verificación es una condición para que el programa funcione como instrumento real de control ambiental.



