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Maersk reporta que el costo del combustible subió 70% y las tarifas de envío siguen al alza: el impacto marítimo llega a México

El CEO de Maersk reveló que el costo del combustible para la naviera se disparó casi un 70% en los últimos meses, y que las tarifas de envío siguen en aumento sin señales de reversión en el corto plazo, según publicó Bitget. La declaración confirma que la crisis del Estrecho de Ormuz —que ha reducido el tráfico por ese corredor al 5% de sus niveles normales— está teniendo un impacto estructural en los costos operativos de las navieras globales que se trasladará a los importadores y exportadores de todo el mundo, incluido México, durante todo el segundo semestre de 2026.

El alza del 70% en el combustible marino es una cifra que desborda cualquier eficiencia operativa que las navieras puedan lograr con optimización de rutas o gestión de flota. La única salida para las compañías es trasladar ese costo a las tarifas de flete, lo que Maersk y otras grandes navieras ya están haciendo de manera sostenida. Para los importadores mexicanos —especialmente los del sector de nearshoring que dependen de insumos asiáticos— el incremento en los fletes marítimos es un costo adicional que reduce los márgenes y complica la competitividad de sus operaciones.

Estados Unidos intervino esta semana en los pagos de queroseno venezolano, obligando a aerolíneas y navieras a pagar a través de mecanismos controlados por Washington, según El Economista de España. La medida es parte del endurecimiento del régimen de sanciones contra Venezuela y tiene consecuencias directas para la cadena de abastecimiento de combustible marítimo en el Caribe, una región donde México tiene intereses comerciales y de conectividad. Los barcos que operan en el Golfo de México y el Caribe son afectados por cualquier restricción en el suministro de combustible en la región.

Para el sistema portuario mexicano, los costos crecientes del combustible marítimo refuerzan la urgencia de desarrollar infraestructura de bunkerización alternativa —GNL, metanol, amoniaco— en los puertos de Manzanillo, Veracruz y Lázaro Cárdenas. Las navieras que ya operan con propulsión dual o alternativa tendrán ventajas de costo crecientes frente a las que dependen del fuel oil tradicional, y los puertos que no ofrezcan estas alternativas perderán atractivo como destinos de escala.

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