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Maersk enfrenta su mayor crisis: el “colapso” del transporte marítimo y el impacto para México

El gigante danés Maersk, históricamente visto como la “reina de los mares”, atraviesa lo que algunos analistas han calificado como la mayor crisis de su historia. La compañía —referente mundial en transporte marítimo de contenedores— está lidiando con la confluencia de presión de costos, ciclos de demanda volátiles y disrupciones en la cadena global de suministro, un fenómeno que amenaza con reconfigurar las dinámicas del comercio marítimo y que ya se siente hasta puertos clave de México.

Según los reportes, Maersk ha reportado caídas en sus ganancias, tensiones en sus líneas de negocio y retos operativos sin precedentes, derivado de factores como la disminución de los volúmenes globales de carga, la sobrecapacidad de buques, el aumento de los costos de operación (combustible, tripulación, revisiones técnicas) y una mayor competencia de operadores alternativos. Esta combinación se ha visto agravada por la incertidumbre económica global y la desaceleración de algunos mercados clave, especialmente aquellos vinculados a bienes de consumo duradero.

El episodio pone de relieve la vulnerabilidad de un sistema que, tras años de optimización de capacidad y eficiencia, enfrenta un ajuste profundo entre oferta de espacio marítimo y demanda real de carga. El resultado: presión en tarifas, rotaciones más largas de contenedores en puertos y menores ingresos por TEU (unidad equivalente de veinte pies), el principal referente de negocio en transporte marítimo.

¿Por qué importa para puertos mexicanos?

Los puertos mexicanos como Manzanillo, Lázaro Cárdenas y Veracruz son nodos esenciales para el comercio exterior del país y forman parte de corredores estratégicos dentro de las cadenas de suministro globales. Cuando un operador del tamaño de Maersk enfrenta dificultades, las consecuencias se filtran en áreas como:

  1. Volúmenes de importación y exportación, que pueden disminuir si los cargadores buscan alternativas más económicas o flexibles ante la presión tarifaria.
  2. Tiempos de operación portuaria, debido a rotaciones más lentas o reconfiguración de rutas.
  3. Costos logísticos para cargadores mexicanos, que pueden traducirse en mayores tiempos de tránsito o necesidad de inventarios más amplios para compensar la incertidumbre.

Para sectores que dependen del comercio marítimo —automotriz, manufactura, electrónica y agroindustria—, estos efectos pueden traducirse en reacomodos de rutas logísticas, redefinición de contratos y búsqueda de alternativas multimodales.

Factores detrás del “colapso” percibido

El llamado “colapso” se explica por una serie de fuerzas simultáneas:

  • Exceso de capacidad: Los armadores habían invertido en buques gigantescos en temporadas de alta demanda (post-pandemia), que hoy superan los requerimientos reales.
  • Competencia de precios y servicios: Transportistas y operadores más ágiles han ganado participación con tarifas más agresivas o servicios combinados.
  • Presión de costos operativos: Altos precios de combustibles marinos, gastos de mantenimiento y mayores exigencias de sostenibilidad (como el uso de combustibles limpios) han comprimido márgenes.
  • Volatilidad de la demanda: Cambios en el consumo global y estrategias de nearshoring han desplazado patrones de carga tradicional.

Estos factores no solo afectan a Maersk, sino al ecosistema completo del transporte marítimo, que enfrenta una redefinición de capacidad, modelos de negocio y estrategias competitivas.

Análisis y conclusión

La crisis en Maersk no es un episodio aislado, sino un síntoma de un mercado marítimo que requiere reajustes estructurales. Para México, el impacto en sus puertos y cadenas logísticas puede manifestarse en menor estabilidad de volúmenes, presión en rotaciones y necesidad de mayor diversificación logística (combinación de marítimo, terrestre y ferrocarril). El sector exportador e importador deberá considerar modelos de gestión de inventarios más ágiles y alianzas con operadores multimodales para mitigar posibles perturbaciones derivadas de la evolución del transporte marítimo global.


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