
La Secretaría de Marina tomó el control operativo de Ferrosur en Coatzacoalcos, según reportó El Sol de México. El movimiento del gobierno federal sobre la concesionaria ferroviaria de carga —que opera la red del sur y sureste de México, parte del ecosistema empresarial de Grupo México cuyo control por Germán Larrea ya tenía en la mira a la Cofece— representa una intervención institucional de alto impacto en el sector ferroviario nacional, que venía siendo objeto de escrutinio regulatorio intensificado durante las últimas semanas.
Ferrosur es una empresa ferroviaria concesionaria que mueve carga en el corredor sur del país, incluyendo los ramales que conectan Coatzacoalcos con Veracruz, el Istmo de Tehuantepec y otros puntos estratégicos del sureste mexicano. Su posición geográfica es relevante en el contexto del Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec, que el gobierno federal impulsa como alternativa logística al Canal de Panamá: la conectividad ferroviaria a través de Ferrosur es un componente clave de la viabilidad logística de ese proyecto.
El motivo específico de la intervención de la Marina no fue detallado en los primeros reportes, pero el patrón de participación de la Secretaría de Marina en la administración de activos estratégicos —que ya opera los principales puertos del país— sugiere que la medida responde a una decisión de política de seguridad nacional o de control de infraestructura estratégica, en un contexto donde el ferroviario de carga del sureste tiene implicaciones directas para los proyectos insignia del gobierno federal.
Para el sector logístico que depende de Ferrosur para el movimiento de carga en el sureste, la intervención de la Marina genera incertidumbre sobre la continuidad y las condiciones de operación del servicio ferroviario en el corredor afectado. Las empresas que utilizan Ferrosur para mover mercancías entre el Golfo, el Istmo y los puertos del Pacífico sur deberán monitorear de cerca cómo evoluciona la situación operativa bajo el nuevo control institucional.



