
En plena temporada vacacional y con la inflación respirándole en la nuca al gobierno, la Secretaría de Hacienda decidió elevar el estímulo fiscal al diésel a 70.28% para el periodo del 28 de marzo al 3 de abril de 2026, una medida que busca contener el impacto del alza internacional de los energéticos sobre el autotransporte, la logística y, de rebote, el precio de los alimentos y mercancías.
La decisión no es menor. El diésel es el combustible que mueve buena parte del aparato productivo del país: tractocamiones, autobuses, reparto y maquinaria. Por eso, cuando sube, el golpe no se queda en la estación de servicio; se traslada a fletes, cadenas de suministro y costos operativos. Hacienda elevó el apoyo desde 61.80% de la semana previa hasta 70.28%, con lo que la cuota del IEPS para este combustible baja a 2.18 pesos por litro.
El ajuste llega en un contexto de tensión internacional. De acuerdo con reportes periodísticos, la presión sobre los combustibles ha estado vinculada a la volatilidad generada por el conflicto entre Estados Unidos e Irán y al cierre del Estrecho de Ormuz, un punto neurálgico para el comercio energético global. Ese entorno ha empujado al alza los precios del petróleo y obligó al gobierno mexicano a volver a usar la herramienta fiscal para amortiguar el golpe.
Para el sector transporte, la medida es oxígeno, pero no cura la enfermedad. El gobierno absorberá 5.1749 pesos por litro del IEPS del diésel, aunque el precio promedio nacional seguía alrededor de 28.729 pesos por litro al cierre de la semana, por encima del nivel observado días antes. En otras palabras: el subsidio ayuda a que la escalada no sea peor, pero no devuelve al mercado a una zona cómoda.
En gasolina también hubo ajustes, aunque más moderados. La Magna tendrá un estímulo de 23.12% y la Premium de 7.97% en el mismo periodo. Sin embargo, la señal más fuerte del gobierno está claramente puesta en el diésel, porque ahí es donde ve el riesgo más serio para la inflación y la actividad económica. (El Financiero)
La presidenta Claudia Sheinbaum explicó además que existe un tope voluntario con empresarios gasolineros para tratar de mantener el diésel alrededor de 28.50 pesos por litro, luego de que en algunas zonas llegara hasta los 30 pesos. El mensaje político y económico es claro: si el diésel se desboca, se encarece todo. Y cuando se encarece todo, la inflación se sube al camión… y sin pagar boleto.



