
La Guardia Nacional asumió el control operativo total de la seguridad en las carreteras federales de México, en un cambio de mando que implica la transferencia de responsabilidades que anteriormente recaían en la Dirección General de Seguridad en Carreteras. El anuncio, reportado por Amexi, llega en un contexto de creciente presión por parte del sector transportista que ha documentado el alza en robos y ataques a operadores a lo largo de los principales corredores logísticos del país.
La medida representa el reconocimiento tácito de que el esquema anterior de seguridad carretera no estaba funcionando con la efectividad requerida. La Guardia Nacional, con su capacidad de despliegue en todo el territorio y su estructura de mando federal, tiene mayor alcance operativo para establecer presencia en los tramos de mayor riesgo. La clave será si este cambio de mando se traduce en mayor presencia visible, patrullajes inteligentes y respuesta rápida.
Para el autotransporte de carga, la noticia es bienvenida pero con cautela: los gremios han aprendido que los anuncios de reforzamiento de seguridad no siempre se convierten en resultados medibles en la calle. CANACAR y otras organizaciones seguirán monitoreando los indicadores de incidencias en carretera para evaluar si el nuevo esquema genera un impacto real en la reducción de robos y ataques.
El cambio de control de carreteras también tiene implicaciones para el autotransporte de pasajeros y las flotas privadas que operan en el territorio nacional. La Guardia Nacional aplicará el Reglamento de Tránsito en Carreteras Federales y podrá imponer multas a los conductores que infrinjan las normas viales. Para los transportistas, conocer las nuevas reglas y procedimientos de este operativo es fundamental para operar sin contratiempos.


