
Los camiones con cajas vacías que regresan de Estados Unidos hacia México enfrentan tiempos de espera de hasta cinco horas y media en la aduana de Tijuana. El dato revela una paradoja logística de alto costo para el autotransporte fronterizo del corredor noroeste: los vehículos que regresan sin carga —una operación que en principio debería ser más rápida que la importación de mercancía— están tardando casi tanto como las unidades con carga completa en cruzar hacia el lado mexicano.
La causa de las filas para camiones con cajas vacías en Tijuana es un conjunto de factores que se refuerzan mutuamente: los protocolos de inspección que el CBP aplica en el cruce de regreso, la saturación de los carriles disponibles para vehículos de carga en las horas pico, y en algunos casos la verificación documental que la aduana mexicana realiza sobre los vehículos que regresan, incluyendo la revisión de que el vehículo no trae carga no declarada o mercancía de contrabando oculta en compartimentos no evidentes de la caja vacía.
Para las empresas de transporte que operan rutas entre Baja California y California o Arizona, el tiempo de espera de cinco horas y media en el retorno en vacío tiene un impacto económico directo: el operador está inmovilizado en la fila durante casi medio día, consumiendo horas de jornada de conducción que se agotan sin generar kilómetros productivos, consumiendo combustible en ralentí y generando desgaste en el motor. Si el cruce de ida más el tiempo de entrega más el cruce de regreso suman más de las horas de jornada disponible, el transportista no puede realizar el ciclo completo en un solo día.
La solución estructural para los tiempos de espera en el retorno de cajas vacías pasa por los mismos instrumentos que el sector ha planteado para el despacho de importaciones: sistemas de pre-notificación electrónica, carriles diferenciados para vehículos con carga y sin carga, y acuerdos bilaterales de confianza como el FAST que permitan a los operadores certificados de confianza cruzar con mayor agilidad. La inversión de la ANAM en el intercambio de datos con el CBP, anunciada semanas atrás, debería incluir como prioritario el expediente del retorno en vacío que hoy cuesta cinco horas y media a los transportistas del noroeste.



