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Esta marca resuelve el problema de la carga de coches eléctricos en invierno

La transición hacia la electrificación no es solo una cuestión de cuántos kilómetros puede recorrer un vehículo eléctrico (VE) con una sola carga, sino también de cómo y cuándo puede recuperar esa energía en condiciones reales de uso. Esto cobra especial relevancia en climas fríos, donde las baterías tradicionales sufren pérdidas de rendimiento y los tiempos de recarga se alargan significativamente. En respuesta, Volvo Cars está desarrollando una solución de carga adaptativa en condiciones invernales que promete cambiar las reglas del juego en la recarga de baterías eléctricas.

Históricamente, los VEs tienden a perder eficiencia de batería a medida que las temperaturas descienden por debajo de los 10 °C, debido a que las reacciones químicas internas se ralentizan y requieren energía adicional para alcanzar la temperatura óptima de operación. Este fenómeno no solo reduce la autonomía real, sino que también obliga a los sistemas de gestión de la batería a gastar energía para “precalentar” el paquete antes de permitir una carga rápida, lo cual puede ser ineficiente y frustrante para los usuarios.

El nuevo enfoque de Volvo apunta a superar esas limitaciones mediante un sistema de gestión adaptativo que prescinde de temperaturas fijas de precalentamiento y en su lugar evalúa continuamente el estado de la batería en tiempo real. La electrónica del vehículo ajusta la estrategia de carga según variables como temperatura ambiente, historial de uso y condiciones internas de la batería, permitiendo que la recarga rápida sea viable incluso a temperaturas bajas sin desperdiciar energía elevando artificialmente la temperatura. (Motor.es)

Según pruebas preliminares realizadas por la marca, este enfoque adaptativo permite que la carga a cero grados pueda ser hasta 48 % más rápida que con los sistemas tradicionales que dependen de un precalentamiento fijo de la batería antes de permitir corrientes elevadas. (Motor.es) Para conductores en zonas frías o estaciones de montaña, esto se traduce en tiempos de recarga significativamente menores y menor impacto de las variaciones climáticas en la experiencia de uso del vehículo eléctrico.

Este avance se presenta en un momento donde Volvo también impulsa modelos eléctricos con autonomías competitivas (como el nuevo EX60 con una batería capaz de carga rápida en menos de 20 minutos del 10 % al 80 %) y amplia su oferta eléctrica hacia mercados globales que enfrentan inviernos severos, como los países nórdicos o regiones norteamericanas con temperaturas bajo cero. (Wikipedia)

La apuesta de Volvo por una carga adaptativa en invierno responde a un problema real que limita la adopción de vehículos eléctricos: la variabilidad climática. Superar la rigidez de sistemas que requieren condiciones ideales de temperatura es un paso significativo para que los EV sean tan prácticos en invierno como en verano. Para operadores logísticos que piensan en electrificación de flotas, este tipo de innovación puede ayudar a reducir ventanas de recarga, mejorar la predictibilidad de rutas y acercar a los eléctricos a la competitividad operativa frente a los diésel en climas fríos.


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