
El precio del diésel en México alcanzó niveles históricos en abril de 2026, incrementándose a un ritmo tres veces más acelerado que la inflación general del país. Ante esta situación, el gobierno federal y representantes del sector empresarial llegaron a un acuerdo para establecer un tope de 28 pesos por litro como medida de contención temporal, con el objetivo de amortiguar el impacto en las cadenas productivas y en el sector transporte de carga y pasaje, que depende casi en su totalidad de este combustible.

El detonante principal de esta alza fue la escalada de tensiones en Medio Oriente y su efecto directo sobre el precio internacional del petróleo. Según el director de la Agencia de Información Energética, Alejandro Montúfar, el 47% del precio del diésel está directamente vinculado a variables internacionales, lo que limita el margen de maniobra del gobierno para mantener tarifas estables sin recurrir a subsidios o acuerdos de concertación con el sector privado. La situación se agrava en el contexto de la revisión del T-MEC, que también incide en el costo logístico de las cadenas de suministro.
El impacto del alza se ha hecho sentir en distintos sectores. En Sinaloa, las granjas acuícolas reportaron un incremento del 3% en los costos de producción de camarón derivado del mayor costo del diésel, su principal insumo energético. El transporte de carga, por su parte, enfrenta una presión operativa creciente que amenaza con trasladarse a los precios finales al consumidor. El sector logístico advierte que más del 60% de los incidentes operativos en México ya están relacionados con sobrecostos evitables, y el encarecimiento del combustible agudiza este problema.
Analistas del sector energético advierten que no existen condiciones en el corto plazo para una reducción significativa del precio del diésel. Aunque el mercado petrolero corrigió parcialmente tras el conflicto entre Estados Unidos e Irán, la tendencia estructural apunta a que el diésel se consolide como un combustible caro de manera permanente. En este escenario, el acuerdo de tope vigente representa una medida paliativa que deberá revisarse en función de la evolución del mercado internacional y de las negociaciones comerciales en curso.



