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El AIFA dejó de perder dinero y su director afirma que ya no necesita recursos fiscales

Isidoro Pastor, director general del Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA), afirmó que el aeropuerto dejó de perder dinero y que ya no requiere recursos fiscales para sostener su operación, según reportó Expansión. La declaración es uno de los hitos más significativos en la historia del aeropuerto norteño: el AIFA fue objeto de críticas persistentes desde su apertura por el subsidio fiscal que requería para operar, y su llegada al punto de equilibrio financiero —en el mismo año en que recibió 53% más turistas extranjeros durante el Mundial— cambia de manera fundamental el debate sobre su viabilidad como proyecto de infraestructura pública.

El punto de equilibrio financiero del AIFA no implica que el aeropuerto sea ya rentable en el sentido de generar excedente sobre sus costos operativos: puede significar que los ingresos por aterrizajes, servicios aeroportuarios, arrendamientos comerciales y otros conceptos cubren ahora sus gastos operativos corrientes sin necesidad de transferencias del presupuesto federal. Este es el umbral mínimo que cualquier infraestructura pública necesita alcanzar para ser sostenible en el largo plazo.

La declaración del director Pastor llega en el momento más oportuno para el AIFA: el aeropuerto está en proceso de evaluación aeronáutica de la FAA que podría habilitar nuevas rutas internacionales directas, Mexicana de Aviación acaba de inaugurar sus rutas al Bajío, Chihuahua y Hermosillo desde el AIFA, y el Tren Suburbano sigue sumando usuarios que facilitan el acceso desde el norte de la Ciudad de México y el Estado de México. La combinación del punto de equilibrio financiero con esas señales de demanda creciente puede ser el argumento definitivo para convencer a aerolíneas internacionales de establecer operaciones en el aeropuerto norteño.

Para el debate de política pública sobre la inversión en el AIFA, el anuncio del punto de equilibrio es un argumento de peso: el aeropuerto que tantos cuestionaron como elefante blanco está demostrando que puede sostenerse sin recursos fiscales adicionales en el año de mayor actividad de su historia. La pregunta ya no es si el AIFA puede sobrevivir, sino cuánto puede crecer a partir de este nuevo piso operativo.

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