Detención del maquinista por el descarrilamiento en Oaxaca afecta reputación del Tren Interoceánico

El Tren Interoceánico volvió al centro del radar nacional, pero no por productividad logística: la FGR detuvo a Felipe de Jesús Díaz Gómez, maquinista del Tren Interoceánico que se descarriló en Oaxaca, un hecho que dejó 14 personas fallecidas. La autoridad lo investiga por homicidio culposo y lesiones culposas, en un caso que ya escaló de tragedia operativa a riesgo institucional para un proyecto que busca competir con otras rutas de conectividad regional.
De acuerdo con Milenio, la captura ocurrió en Palenque, Chiapas, y el detenido fue trasladado a instalaciones de la FGR en Tuxtla Gutiérrez. El expediente se alimenta de los primeros peritajes presentados por la fiscal Ernestina Godoy, quien señaló que el descarrilamiento del Tren Interoceánico (28 de diciembre de 2025) ocurrió en el km Z-230+290, en la ruta Salina Cruz–Coatzacoalcos, a la altura de Nizanda, Oaxaca, y que el origen fue el exceso de velocidad. (Grupo Milenio)
La narrativa oficial apunta a operación, no a vía: la FGR sostuvo que el siniestro no se debió a la infraestructura ferroviaria, sino a la velocidad impresa por el maquinista. En su reconstrucción, el convoy habría alcanzado hasta 111 km/h en tramos rectos cuando el límite permitido era 70 km/h; y 65 km/h en la curva donde descarriló, cuando debía ir a 50 km/h.
Para el sector logístico, el punto no es solo el accidente: es lo que revela sobre gobernanza. El Tren Interoceánico se vende como plataforma de conectividad (y, por extensión, de atracción industrial), pero la confianza en cualquier corredor depende de tres cosas: seguridad operacional, protocolos de control y trazabilidad de responsabilidades. Cuando el desenlace se reduce a “error humano”, el mercado automáticamente pregunta lo incómodo: ¿qué controles existían para evitarlo?, ¿qué tan robusta es la supervisión?, ¿y cuál es el plan para que no se repita?
En términos de negocio, el daño colateral es claro. Cada incidente grave golpea la percepción de confiabilidad del Tren Interoceánico, eleva el escrutinio público y puede traducirse en más fricción regulatoria, mayores exigencias de auditoría y presión reputacional sobre operadores y autoridades. Y en logística, reputación se convierte rápido en costo: seguros, contratos, penalizaciones y, sobre todo, pérdida de confianza de usuarios y empresas.
Fuentes externas:
https://www.milenio.com/policia/descarrilamiento-de-tren-interoceanico-detienen-al-maquinista
https://elpais.com/mexico/2026-01-27/la-fgr-apunta-al-exceso-de-velocidad-como-causa-del-descarrilamiento-del-tren-interoceanico-que-dejo-14-muertos.html





