
Teoloyucan, Tultitlán, Tultepec y Cuautitlán Izcalli regulan por separado a los camiones: ventanas de 7 a 14 horas, umbrales de cinco y 10 toneladas y multas de hasta 7,000 pesos. Las notas no coinciden en varios detalles.
Un tractocamión que sale de una bodega en el norte del Estado de México puede cruzar, en pocos kilómetros, tres o cuatro regímenes distintos de circulación. Teoloyucan aprobó en febrero una multa de hasta 7,000 pesos a camiones pesados que circulen entre las 6:00 y las 22:00 horas; Cuautitlán Izcalli permite la carga de más de cinco toneladas solo de 10:00 a 17:00 y de 22:00 a 5:00; Tultitlán la manda a la noche; Tultepec cobra hasta 1,200 pesos por salirse del horario. No existe una norma metropolitana única: cada municipio decide, y las notas disponibles no coinciden en varios detalles.
Lo que fijó cada municipio
Según adn40 (nota del 13 de enero de 2026, actualizada en julio), en Cuautitlán Izcalli los camiones de más de cinco toneladas pueden circular de 10:00 a 17:00 y de 22:00 a 5:00, y tienen restringido el paso de 5:01 a 9:59 y de 17:01 a 21:59. En Tultitlán, los camiones de carga pesada solo pueden circular de noche, de 22:00 a 5:00, y en la zona centro la circulación está restringida de lunes a viernes de 5:00 a 22:00. En Tultepec, el reglamento establece un horario que la nota no detalla, con multas de hasta 1,200 pesos y, en caso de reincidencia, posible retención de placas. En Teoloyucan, TV Azteca informó el 11 de febrero que el Bando Municipal, del 5 de febrero, estableció una multa de hasta 7,000 pesos por circular entre las 6:00 y las 22:00 horas.
Fuente: adn40 (13 de enero de 2026) y TV Azteca (11 de febrero de 2026). Horas por día en que, según el texto de cada nota, puede circular la carga pesada; cálculo propio. Tultepec no se grafica porque la nota no detalla su horario. En Teoloyucan la multa no se está aplicando, según TV Azteca.
Cuando las notas no coinciden
Hay discrepancias que conviene señalar. Sobre Teoloyucan, El Cronista informa que la reforma al artículo 58 del Bando prohíbe la circulación de vehículos de carga de más de 10 toneladas en determinadas vialidades, con multa de 40 a 60 UMA, equivalente a entre 4,692 y 7,038 pesos; ese rango implica una UMA de unos 117.3 pesos (cálculo propio), y coincide con el “hasta 7,000” de TV Azteca. Pero el Cronista menciona vialidades locales, calles residenciales, ciclovías y zonas cercanas a escuelas y hospitales, mientras que TV Azteca habla de una prohibición de 6:00 a 22:00 sin delimitar vías. Tampoco es claro si el límite de 10 toneladas aplica a todos los sitios. Y en Tultitlán, adn40 describe a la vez un horario solo nocturno y una prohibición de tractocamiones de 6:00 a 9:00 y de 17:00 a 20:00, que no son compatibles, de modo que el texto no permite saber cuál rige.
El caso de Teoloyucan: multa aprobada, no aplicada
TV Azteca reporta que, tras el descontento de los transportistas, se llegó a un acuerdo con las autoridades para no aplicar la multa, y que mientras no exista un Reglamento de Movilidad y Vialidad los transportistas podrían circular en cualquier horario. La nota no aclara si el Bando sigue vigente, y la vigencia es temporal. Los operadores describieron un riesgo concreto: esperar en gasolineras o paraderos hasta las 22:00 los deja, dijeron, como “blanco fácil” de delincuentes; uno de ellos acusó que algunos policías piden mordidas, una afirmación sin casos verificados en la nota. El alcalde, Luis Zenteno Santaella, justificó la medida por el impacto del transporte pesado en las vialidades. Es un conflicto entre el deterioro urbano que producen los camiones y el riesgo de operar de noche, que enlaza con las cifras de robo que revisamos en otro reportaje de esta semana.
Qué cuesta la fragmentación
Las notas no cuantifican el costo operativo de esta fragmentación, y no hay estudios que lo midan en las fuentes consultadas. Se puede, sin embargo, plantear el problema. Una unidad que debe respetar ventanas de 7 u 8 horas diarias en un municipio y de 14 en el vecino planea sus viajes a partir del régimen más restrictivo de su ruta, no del más laxo. Si el chofer espera a que abra la ventana, el costo es tiempo ocioso y exposición al robo en estacionamiento; si arriesga la multa, el costo es la sanción y la posible retención de placas. Ninguno de los dos aparece en la tarifa que paga el cliente final.
La lógica de los municipios y lo que falta
Los gobiernos locales no actúan sin motivo: los camiones desgastan el pavimento y el tránsito pesado afecta zonas habitacionales, como argumentan las autoridades. Pero la solución que cada uno elige empuja el problema al vecino. Un enfoque metropolitano, con corredores designados, estacionamientos seguros y horarios coordinados, es la alternativa que las notas no mencionan. En 2016, la Secretaría de Movilidad de la Ciudad de México firmó un convenio con organismos empresariales para ordenar la carga en la capital y 18 municipios conurbados, según Quadratín; es un antecedente de coordinación; las notas consultadas sobre el norte del Edomex no mencionan un esquema equivalente.
Qué debe revisar una flota
Tres cosas. Primero, el régimen de cada municipio de su ruta, con el tonelaje de corte —cinco o 10 toneladas, según el caso— y no solo con el horario. Segundo, si la multa o la restricción está vigente o suspendida, porque el caso de Teoloyucan muestra que una norma puede aprobarse y no aplicarse. Tercero, dónde detenerse mientras se espera una ventana, porque la espera nocturna o en gasolineras es la parte menos visible del costo. Mientras no haya una norma común, la información de ruta es parte de la operación.



