Crimen, camiones usados y falta de operadores: el autotransporte mexicano en un punto de quiebre, advierte CANACAR

El autotransporte de carga en México enfrenta una crisis compuesta por múltiples factores que ya no se pueden separar: robos más violentos en carreteras, la antigüedad del parque vehicular y un déficit crítico de operadores. En conferencia de prensa, el presidente de la Cámara Nacional del Autotransporte de Carga (CANACAR), Miguel Ángel Martínez Millán, resumió la situación como un entorno que “no escapa nadie”: un sector penalizado por la inseguridad, desincentivos económicos y problemas estructurales de mano de obra que comprometen su competitividad. (El Universal)
La inseguridad sigue siendo una de las piedras angulares del problema. Aunque CANACAR reportó una reducción aproximada de 21 % en casos de robo en 2025 frente a 2024, la violencia de los robos sigue alta y deteriora la percepción de seguridad en las rutas principales. Expertos señalan que en México una proporción significativa de los robos al transporte implica violencia física y armada, y se concentran en corredores como el Estado de México, Puebla y Guanajuato, donde entre el 80 % y 86 % de los incidentes son con violencia.
Este clima de riesgo golpea directamente los costos operativos. Las empresas deben invertir en medidas de prevención —desde rastreo satelital hasta escoltas y seguros más caros— lo que se traduce en márgenes comprimidos y, en muchos casos, tarifas más altas para los clientes. Además, la violencia y la percepción de peligro reducen la atracción de nuevos operadores hacia el sector, acentuando otro de los problemas estructurales: la falta de conductores.
CANACAR estimó que el autotransporte arrastra un rezago de alrededor de 90 000 vacantes de conductores que no se pueden cubrir, una cifra que amenaza con prolongarse si no se atacan las causas del déficit. La combinación de inseguridad, condiciones laborales exigentes y una imagen profesional poco atractiva ha limitado la entrada de nuevos talentos, mientras que la mitad de la fuerza actual se acerca a la edad de retiro sin un relevo suficiente. (Revista Fortuna)
A este escenario de robo y escasez de operadores se suman factores económicos que tensionan aún más la operación. La caída en el volumen de mercancía —en parte por los aranceles impuestos a productos mexicanos como acero o automóviles— redujo en aproximadamente 25 % la facturación de las empresas de transporte entre 2024 y 2025, según Martínez Millán, quien advirtió que la tendencia negativa persistía al inicio de 2026. Más allá de cifras macroeconómicas, esto significa que muchas flotillas han tenido que retrasar inversiones, operar con unidades de mayor antigüedad y enfrentar mayores costos de mantenimiento. (El Universal)
El caso de los camiones usados se vuelve sintomático: ante la imposibilidad de adquirir unidades nuevas por costo o disponibilidad, muchas empresas han recurrido al mercado de usados, lo que eleva el riesgo operativo y mantiene encendido el foco sobre la necesidad de promover programas de renovación de flota con esquemas de financiamiento adecuados.





