
Desde el 29 de mayo opera un programa de garantías para comprar tractocamiones y autobuses nuevos o seminuevos: 84 meses, 10% de enganche. Las notas consultadas no informan el fondo, la garantía ni las tasas.
En un sector en el que la antigüedad promedio de la flota ronda los 19.3 años y las ventas de unidades nuevas al menudeo caen 17.5% en 2026, existe desde mayo un programa federal de financiamiento para renovar camiones y autobuses del autotransporte federal. Se llama Programa de Sustitución y Modernización de Vehículos Pesados, sus lineamientos se publicaron en el Diario Oficial de la Federación el 28 de mayo de 2026 y ofrece créditos de hasta 15 millones de pesos con garantía de Nacional Financiera (Nafin). Es una respuesta parcial a una petición de la ANPACT, pero su diseño deja fuera a las empresas medianas y grandes, y las notas consultadas no precisan elementos clave: el tamaño del fondo, el porcentaje garantizado y las tasas de interés.
Qué ofrece el programa
De acuerdo con las notas de Crónica, T&T y Milenio sobre los lineamientos, la SICT respalda con una garantía compartida —de tipo pari passu, administrada por Nafin— los créditos que otorgan intermediarios financieros para comprar tractocamiones, camiones y autobuses de carga y pasaje, nuevos o seminuevos. El monto máximo es de 15 millones de pesos, o su equivalente en dólares. Para unidades nuevas, el plazo es de hasta 84 meses con un enganche mínimo de 10%; para seminuevas, de hasta 60 meses y un enganche mínimo de 15%. Las tasas y condiciones varían por marca, modelo, tipo de unidad e intermediario. El programa entró en vigor el 29 de mayo y no tiene fecha de término, sujeto a disponibilidad presupuestal. Las dudas se atienden en la Dirección General de Autotransporte Federal.
Fuente: lineamientos del programa publicados en el DOF el 28 de mayo de 2026, según Crónica, T&T y Milenio. Plazos en meses y enganche en porcentaje del valor de la unidad; son condiciones máximas y mínimas del programa, no las que ofrecerá cada banco.
Quién califica y quién queda fuera
El programa se dirige a micro y pequeños transportistas: personas físicas con actividad empresarial y empresas cuya actividad preponderante sea el autotransporte federal, con una flota de hasta 30 unidades. Se consideran microtransportistas los que tienen de 1 a 5 unidades y pequeños los de 6 a 30. Deben tener un permiso vigente de la SICT con antigüedad mínima de tres años. Para las unidades seminuevas, hace falta un certificado de inspección físico-mecánica emitido por una unidad de verificación autorizada y una revisión por un servidor público autorizado, y las unidades deben registrarse ante la Dirección General de Autotransporte Federal o en los Centros SICT.
La restricción de 30 unidades excluye a las empresas medianas y grandes, que son las que más compran. Y el requisito de tres años de permiso deja fuera a los transportistas nuevos. Como el programa se orienta a quien opera pocas unidades, es coherente con una industria en la que predominan los hombres-camión, pero no resuelve la renovación de las flotas formales de tamaño medio, que son las que sostienen buena parte del comercio transfronterizo.
Lo que no dicen las notas
La información disponible tiene huecos importantes. No se informa el monto del fondo de garantía ni la meta de unidades por financiar. Tampoco se precisa qué porcentaje del crédito cubre la garantía de Nafin, qué tasas ofrecerán los intermediarios ni cuántos bancos participan. No se menciona ningún mecanismo de chatarrización ni se fija una antigüedad máxima de la unidad a sustituir, aunque el programa lleva “sustitución” en el nombre. Y no hay cifras de uso: ninguna de las notas consultadas informa cuántos créditos se han otorgado en los cuatro meses desde su entrada en vigor.
Cuánto alcanzan 15 millones
Un cálculo ilustrativo ayuda a dimensionar el tope. Un reportaje de UnoTV de 2025 citaba un precio de referencia de unos 165,000 dólares para un tractocamión Freightliner Cascadia fabricado en México. Al tipo de cambio de 18.21 pesos por dólar del 8 de octubre, equivaldría a unos 3.0 millones de pesos; con ese precio, 15 millones de pesos alcanzarían para unas cinco unidades (cálculo propio, solo ilustrativo; el precio real depende de la marca, la configuración, el distribuidor y el momento). Con un enganche mínimo de 10%, el transportista tendría que aportar unos 300,000 pesos por unidad para acceder al financiamiento (también cálculo propio). Para un hombre-camión con una sola unidad, ese enganche es el obstáculo real, más que el tope de 15 millones.
Frente a lo que pide la industria
La ANPACT ha pedido financiamiento y estímulos fiscales para renovar flotas, sobre todo de las micro, pequeñas y medianas empresas, además de programas de chatarrización y restricciones a la importación de usados. El programa de garantías atiende la primera de esas peticiones solo en parte: ofrece crédito, pero no un incentivo fiscal como la depreciación acelerada ni un esquema de retiro de unidades antiguas. Y llega en un mercado en el que, según el INEGI, el menudeo de vehículos pesados acumula 25,289 unidades de enero a septiembre, 17.5% menos que en 2025, mientras que por cada 100 unidades nuevas ingresan 53 usadas importadas, según la asociación. Que el programa admita unidades seminuevas es una concesión a esa realidad: el transportista pequeño suele comprar usado.
Una corrección necesaria
En reportajes anteriores de esta serie sobre la importación de camiones usados y sobre el Paquete Económico 2027 señalamos que no se había anunciado un programa específico de financiamiento masivo para renovar flotas. Ese enunciado debe leerse con matices: este programa existe desde mayo, aunque no es de escala masiva ni cubre a las flotas medianas y grandes, y las notas consultadas no informan de su fondo ni de su uso. Lo que sigue siendo cierto es que el Paquete Económico 2027 no incluye, en las reseñas consultadas, un incentivo fiscal para la renovación.
Qué conviene preguntar al banco
Para un transportista que cumple los requisitos, hay cuatro preguntas prácticas antes de pedir el crédito. Qué intermediarios participan y qué tasa ofrecen. Qué porcentaje de la garantía de Nafin se traduce en menor tasa o menor garantía real. Qué comisiones se cobran por apertura y seguros obligatorios. Y cómo afecta el tipo de cambio si la unidad tiene precio en dólares, un tema que depende del peso y de las decisiones de Banxico. Mientras no haya cifras de colocación, la mejor evidencia de que el programa funciona será el número de créditos entregados, un dato que la SICT debería publicar.



