
El recinto fiscalizado que operaba junto a la Aduana de Puebla cerró sus puertas después de 18 años de funcionamiento, con la Agencia Nacional de Aduanas de México (ANAM) asumiendo directamente el control de las operaciones. El cierre, reportado por El Sol de México, responde a una reestructura en el modelo de operación de los recintos fiscalizados que la ANAM está implementando en distintas aduanas del país.
Los recintos fiscalizados son instalaciones clave para el despacho aduanal: son el espacio donde la mercancía es revisada, clasificada y liberada antes de ingresar formalmente al territorio nacional. Su correcto funcionamiento impacta directamente en los tiempos de despacho de importaciones y en la eficiencia logística de las empresas que operan en el corredor industrial de Puebla-Tlaxcala, una de las zonas manufactureras más importantes de México.
La transición operativa en la Aduana de Puebla coincide con el esfuerzo nacional de la ANAM por modernizar y digitalizar los procesos aduaneros, incluyendo el lanzamiento de la plataforma ‘Aduana Fácil’ y los avances en el AIFA. Sin embargo, cualquier cambio en la operación de un recinto aduanero puede generar periodos de ajuste que afecten los tiempos de despacho de manera temporal.
Para los importadores y las empresas de comercio exterior que utilizan la Aduana de Puebla como punto de entrada de sus mercancías, el cierre del recinto fiscalizado y el cambio en el modelo de operación requieren una comunicación clara y anticipada sobre los nuevos procedimientos. La incertidumbre en cualquier punto de la cadena aduanal genera costos y retrasos que las empresas no pueden absorber indefinidamente.



