
Aurora Innovation dio un paso decisivo para llevar los camiones autónomos de los programas piloto a una operación comercial de mayor escala, con el lanzamiento de su segunda generación de tractocamiones sin conductor y un nuevo esquema de producción junto con Roush.
La compañía informó que su socio manufacturero busca alcanzar, antes de que concluya 2026, una capacidad anualizada de producción de 1,000 camiones equipados con el sistema Aurora Driver. Las unidades serán integradas en una planta dedicada específicamente al proyecto, donde Roush instalará los componentes tecnológicos y los sistemas redundantes necesarios para operar sin una persona detrás del volante.
Los nuevos vehículos están construidos sobre la plataforma International LT Series e incorporan una generación más avanzada del hardware de conducción autónoma de Aurora. De acuerdo con la empresa, el equipo cuenta con mayor capacidad de procesamiento y fue diseñado para soportar hasta un millón de millas de operación.
Aurora pretende desplegar estas unidades dentro de su red comercial, que actualmente comprende 10 rutas autónomas en el llamado Sun Belt de Estados Unidos. La estrategia busca atender a más clientes y acelerar la transición desde una flota experimental hacia cientos de camiones operando comercialmente.
Hasta el cierre de junio, el sistema Aurora Driver había recorrido cerca de 440,000 millas sin conductor en vías públicas. La compañía también destacó que uno de sus clientes manifestó su intención de adquirir hasta 500 camiones equipados con esta tecnología, aunque el compromiso todavía está sujeto a la formalización de pedidos definitivos.
Antes de poner en operación la nueva plataforma, Aurora completó su proceso interno de validación de seguridad, denominado Safety Case, utilizado para determinar si un vehículo puede circular en carreteras públicas sin un operador de respaldo.
El incremento de capacidad productiva representa uno de los mayores intentos realizados hasta ahora para industrializar el transporte autónomo de carga en Estados Unidos. El reto ya no será únicamente demostrar que el camión puede conducir solo, sino fabricar, mantener y operar cientos de unidades con costos competitivos y niveles de disponibilidad similares a los de una flota convencional.
Con este movimiento, Aurora busca dejar atrás la etapa de “promesas tecnológicas” y entrar al terreno donde verdaderamente se mide cualquier innovación del transporte: kilómetros recorridos, utilización de activos, seguridad y rentabilidad.



