
La Alianza Mexicana de Organización de Transportistas (AMOTAC) y la Asociación Nacional de Transportistas (ANTAC), junto con el Frente Nacional para el Rescate del Campo Mexicano (FNRCM), anunciaron un megaparo nacional y convocaron a bloquear la Ciudad de México precisamente el día de la inauguración del Mundial de Futbol 2026, según reportaron N+, El Financiero y López-Dóriga Digital. La AMOTAC convoca bajo el lema ‘Por todo el transporte mexicano’ y ha publicado un calendario de afectaciones viales que se extenderá a lo largo de junio en múltiples corredores carreteros del país y en las tres ciudades sede del torneo.
Las demandas que motivan el paro son las mismas que el sector transportista lleva meses exigiendo sin respuesta suficiente: reducción real y permanente del precio del diésel, compensación por los bloqueos carreteros que cuestan al sector hasta 900 mil millones de pesos anuales según Canacar, protocolos claros para las nuevas facultades de tránsito de la Guardia Nacional, y un programa de renovación de flota con financiamiento accesible para los operadores más pequeños. El hartazgo acumulado se expresa en la elección estratégica del día: la inauguración del Mundial es el momento de mayor visibilidad internacional para México en décadas.
El impacto logístico potencial del megaparo es enorme: AMOTAC agrupa a miles de operadores de transporte público y de carga, y un paro efectivo en los corredores de acceso a las ciudades sede del torneo podría paralizar no solo el flujo de mercancías sino también el movimiento de los miles de turistas internacionales que han llegado al país para el evento. Campesinos del FNRCM se sumarán a los bloqueos, ampliando el espectro de actores involucrados más allá del sector transportista.
El gobierno federal enfrenta el reto de resolver el conflicto sin ceder ante presiones que considera ilegítimas si van acompañadas de acciones que afectan a terceros, pero sin ignorar demandas del sector que son objetivamente razonables. La SICT y la Segob han buscado abrir mesas de diálogo, pero los tiempos son críticos: con el Mundial ya en marcha, cualquier bloqueo masivo en las sedes del torneo generaría un daño de imagen internacional que el gobierno busca evitar a cualquier costo razonable.



