
La empresa participará en el programa piloto de 60 días regulado por SEMOVI, con activaciones de seguridad vial, zonas de estacionamiento, valet parking y una tarifa especial para usuarios.
Lime, proveedor global de vehículos eléctricos compartidos, anunció su regreso oficial a la Ciudad de México como parte del programa piloto de micromovilidad compartida impulsado por la Secretaría de Movilidad capitalina, SEMOVI.
La compañía desplegará hasta 1,000 vehículos eléctricos durante esta prueba de 60 días, con el objetivo de ampliar las opciones de traslado sostenible para residentes y visitantes, justo en el arranque del evento deportivo más grande del mundo en la capital del país.
El lanzamiento comenzó este miércoles 10 de junio con cientos de unidades disponibles y contempla una estrategia operativa enfocada en tres frentes: seguridad vial, ordenamiento del espacio público y conectividad de última milla. Dicho en cristiano: que los scooters sirvan para moverse, no para estorbar banquetas.
Como parte del piloto, Lime organizará activaciones de seguridad para regalar cascos y enseñar a los usuarios cómo conducir de forma responsable y estacionarse correctamente. La primera jornada se realizará durante la semana del 15 de junio y se repetirá de manera regular durante todo el periodo de prueba.
La empresa destacó que la Ciudad de México es una de las grandes metrópolis del mundo en materia de transporte público y movilidad en dos ruedas, especialmente por el uso creciente de la bicicleta. En ese contexto, Lime busca integrarse como complemento al Metro, Metrobús, bicicletas públicas, caminatas y otros sistemas de transporte urbano.
El regreso también marca una nueva etapa para la compañía, cuya última operación en CDMX fue en 2019. Desde entonces, Lime asegura haber acumulado siete años de experiencia adicional colaborando con ciudades, mejorando su tecnología y ajustando sus modelos de operación a las necesidades específicas de cada mercado.
Entre las medidas operativas del piloto se incluyen equipos de patrullaje a pie en zonas clave del evento, personal para apoyar a usuarios, gestión del estacionamiento y mantenimiento del orden en calles de alta afluencia.
También se definirán zonas exclusivas de estacionamiento cerca de destinos con alta demanda, con el objetivo de evitar saturación en banquetas, accesos peatonales o áreas de concentración masiva. Además, Lime trabajará con SEMOVI en puntos de valet parking, una dinámica que ya se probó durante partidos de futbol local en mayo.
Otro componente relevante será el lanzamiento del Fan Pass, una tarifa fija de 99.99 pesos por hasta 90 minutos de viaje. El paquete incluye desbloqueos sin costo, tarifas preferenciales por minuto y uso flexible durante un periodo de cinco días. De acuerdo con la empresa, esto representa un descuento superior al 60% frente a la tarifa estándar.
Además, los scooters eléctricos de Lime podrán reservarse directamente desde la aplicación de Uber, gracias a la alianza global entre ambas compañías. Los usuarios podrán ver las unidades disponibles desde la app, lo que facilita elegir una alternativa de micromovilidad para trayectos cortos o conexiones de última milla.
“Estamos muy entusiasmados de regresar oficialmente a la CDMX como participantes de este programa piloto de 60 días regulado por la SEMOVI. Queremos demostrar cómo nuestro modelo puede ayudar a la Ciudad de México a fomentar el transporte sostenible y facilitar el traslado de residentes y visitantes, complementando las opciones de movilidad de la ciudad”, señaló Johann Schmidt, director regional de Relaciones Gubernamentales en Lime.
El directivo agregó que la empresa pondrá especial énfasis en el manejo seguro, el estacionamiento correcto y la organización de eventos enfocados en estos temas durante todo el piloto.
La apuesta no es menor. Con los ojos del mundo puestos en la Ciudad de México por el Mundial, la movilidad urbana será una prueba de estrés para autoridades, operadores y usuarios. Si el modelo funciona, los scooters podrían consolidarse como una pieza más del ecosistema de transporte capitalino. Si no, volverá el viejo problema de siempre: buena idea, mala ejecución.
Por ahora, el piloto de Lime será una vitrina clave para medir si la micromovilidad eléctrica compartida puede operar con orden, seguridad y escala en una de las ciudades más complejas del continente.



